Una subida del 10% del precio de la energía que se sostuviera durante un año se traduciría en un aumento de la inflación de cuatro décimas, mientras que restaría entre una y dos décimas al crecimiento, según ha ducho este viernes la directora administrador del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, teniendo en cuenta lo ocurrido en experiencias anteriores.
“Si se produce un aumento del 10% en los precios de la energía y este se mantiene durante un año, la inflación subiría 40 puntos básicos y el crecimiento se desaceleraría entre 0.1 o 0.2 (puntos porcentuales)”, ha estimado la economista búlgara durante una entrevista con BloombergTV, recogida por Europa Press.
En este sentido, frente a la crisis abierta por los ataques a Irán de Estados Unidos e Israel, la directora del FMI ha subrayado la importancia de cuánto se prolongará la situación, que ya ha provocado un elevación de los precios energéticos, erosionado la confianza y provocado interrupciones del turismo y el comercio.
En presencia de este escena, para Georgieva es necesario que los bancos centrales permanezcan alerta respecto de lo que sucede tanto en el ámbito de los precios como en el de las divisas, mientras que ha reiterado el citación a las autoridades fiscales para que “tengan mucho cuidado con cómo utilizan sus reservas” y aprovechen las épocas de bonanza para reconstruirlas.
“Aquellos que han utilizado sabiamente los últimos dos primaveras para restaurar las reservas agotadas durante la Covid-19 y el impacto de la enfrentamiento en Ucrania, ahora se encuentran en una mejor posición”, ha comentado la directora del FMI, que ha instado a que los países “actúen con valentía para poner sus casas en orden”.
A este respecto, ha señalado que muchas economías avanzadas, que durante crisis anteriores pudieron cumplimentar apoyo, ahora no están en condiciones de repetirlo, por lo que tras acumular unas crisis tras otra, la peculio mundial enfrenta la flagrante “en una posición más difícil”.
Asimismo, ha expresado su preocupación por las economías de Asia Pacífico al final de la dependencia de suministro y que podrían hallarse gravemente afectadas por interrupciones en el suministro de petróleo, así como por los países de bajos ingresos con un detención nivel de deuda, cuya situación se volvería mucho más difícil.
“Hoy en día, tenemos 50 programas, 50 países dependen del FMI para cubrir sus deyección de báscula de pagos”, ha indicado Georgieva, que prevé que habrá aún más demanda para que el Fondo intervenga, lo que puede implicar la pobreza de ampliar los programas o de crear nuevos programas.
“Estamos listos para hacer. Reconocemos nuestra responsabilidad en este mundo de incertidumbre de ser un pilar de estabilidad”, ha añadido.






