
Ramón Rogelio Genao | Foto: Kelvin de la Cruz
El senador por la provincia de La Vega, Ramón Rogelio Genao, cuestionó al decisión que interpreta la posibilidad de candidaturas independientes en la República Dominicana, al considerar que dicha audacia contradice el orden constitucional y podría gestar complicaciones en la suministro del sistema electoral.
El senador explicó que el Congreso Franquista ya había abordado el tema mediante la aprobación de la Ley 20-23, iniciativa impulsada desde el Senado, por lo que entiende que no se estaba produciendo ninguna violación a la reglamento vivo.
Genao sostuvo que la Constitución dominicana no contempla de forma expresa la figura de las candidaturas independientes, por lo que entiende que la interpretación realizada en la sentencia excede las funciones del entraña encargado de interpretar la Carta Magna.
“El decisión sí contraviene a la Constitución de la República. No se circunscribe a interpretarla; parece estar legislando y suplantando un poder definido constitucionalmente que es el Congreso”, afirmó el senador.
El dirigente reformista advirtió por otra parte que permitir una proliferación de candidaturas independientes podría provocar un decorado difícil de ordenar para las autoridades electorales.
“Es necesario y administrable, por otra parte de que no es constitucional, tener una paga infinita de candidatos presidenciales en un país que tiene 35 partidos”, expresó.
Genao señaló que, bajo ese esquema, podrían presentarse decenas de aspirantes a distintos cargos electivos, lo que complicaría la estructura de los procesos electorales en el país.
En ese sentido, incluso cuestionó la capacidad de la Asamblea Central Electoral para manejar un sistema con múltiples candidaturas independientes.
“La Asamblea Central Electoral no está en capacidad de ordenar un sistema con candidatos independientes”, afirmó.
Finalmente, el senador hizo un llamado a la prudencia en el debate sobre el sistema político dominicano y defendió el maniquí demócrata vivo en el país.
“Tenemos una democracia de siete décadas, con cambio y contrapesos. Es un sistema perfectible, pero que funciona”, concluyó






