La enfermedad cardiovascular continúa siendo la principal causa de homicidio en el mundo, tanto en hombres como en mujeres. Sin secuestro, durante décadas fue percibida y estudiada como un problema predominantemente masculino.
Esta visión parcial tuvo consecuencias profundas: síntomas ignorados, diagnósticos tardíos y tratamientos menos oportunos en las mujeres. Hoy, a través de la evidencia científica, se confirma que el corazón no enferma igual en entreambos sexos.
Larissa Romero, cardióloga internista y ecocardiografista, con una Diplomatura en Cardioobstetricia de Los Centros de Diagnosis y Medicina Vanguardia y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), dice que uno de los aspectos más críticos de las enfermedades cardiovasculares es la forma en que se manifiestan los síntomas.

En los hombres, el infarto suele presentarse de forma con dolor opresivo en el pecho, irradiado al articulación izquierdo, de inicio súbito. En las mujeres, en cambio, los síntomas suelen ser más sutiles y variados como cansancio extremo, repugnancia, sudoración fría, mareos, dificultad para respirar o una sensación común de malestar.
La galena dice que muchas mujeres minimizan lo que sienten, atribuyéndolo al estrés, al agotamiento o a las múltiples responsabilidades que asumen en su vida diaria. Desde el punto de instinto biológico, el corazón femíneo suele ser más pequeño y sus vasos sanguíneos de pequeño calibre.
Mientras que en los hombres predominan las obstrucciones grandes y visibles en las arterias coronarias, en las mujeres es más global la afectación de vasos pequeños. Esta característica dificulta el dictamen mediante pruebas tradicionales diseñadas para detectar obstrucciones evidentes.
Menos calcificado
Refiere que encima, las placas que se forman en las arterias de las mujeres tienden a ser menos calcificadas, pero más inestables. En puesto de producir un estrechamiento progresivo del vaso, pueden romperse de forma súbita y desencadenar eventos graves sin señales previas claras.
Esto explica por qué algunas mujeres presentan infartos “inesperados”, incluso con estudios previos aparentemente normales.
Romero asegura que “el papel de las hormonas asimismo resulta determinante.
El estrógeno, predominante en mujeres jóvenes, ejerce un objetivo protector sobre el sistema cardiovascular: contribuye a apoyar niveles adecuados de colesterol, favorece la elasticidad de los vasos sanguíneos y reduce la inflamación.
Sin secuestro, esta protección disminuye de forma significativa tras la menopausia. A partir de ese momento, el aventura cardiovascular en las mujeres aumenta y puede igualar o incluso aventajar al de los hombres”.
Resalta que en los hombres, la disminución de testosterona ocurre de forma más escalonado con el envejecimiento y asimismo se asocia a un aumento del aventura cardiovascular, aunque de forma menos abrupta. Estas diferencias hormonales explican por qué la enfermedad coronaria suele aparecer más tarde en las mujeres, pero no necesariamente con mejor pronóstico.
Factores de aventura
La doble aclara que los factores de aventura tradicionales siquiera impactan de la misma forma. La diabetes multiplica el aventura cardiovascular de forma más marcada en las mujeres que en los hombres. Mientras que el tabaquismo resulta especialmente perjudicial en mujeres jóvenes, ya que interfiere con los enseres protectores del estrógeno.
A esto se suman factores exclusivos del sexo femíneo que durante abriles fueron subestimados, como la preeclampsia, la hipertensión gestacional, la diabetes gestacional, el parto prematuro, la menopausia precoz y ciertas enfermedades autoinmunes, todos asociados a un longevo aventura cardiovascular a extenso plazo. Las herramientas diagnósticas asimismo presentan limitaciones.
Muchas pruebas, como la prueba de esfuerzo, tienen pequeño sensibilidad en mujeres. Advierte que algunos estudios de imagen pueden hallarse afectados por el tamaño del corazón o la distribución del tejido mamario, generando resultados menos precisos si no se aplican criterios específicos por sexo. Esto contribuye a diagnósticos incompletos o erróneos.
Partidura de tratamiento
En cuanto al tratamiento, explica que múltiples estudios evidencian que las mujeres tienen menos probabilidades de admitir procedimientos invasivos, como cateterismos o cirugías de revascularización, aun cuando están indicados. “Incluso son referidas con pequeño frecuencia a programas de rehabilitación cardíaca. Paradójicamente, presentan más complicaciones posteriores, en parte porque llegan en etapas más avanzadas de la enfermedad y porque las diferencias anatómicas no siempre se consideran en la planificación terapéutica”, apunta.
Cambiar esta verdad implica trocar la forma en que se concibe la salubridad cardiovascular. Recordar que hombres y mujeres enferman de forma distinta permite mejorar la prevención, afinar el dictamen y ofrecer tratamientos más adecuados.
La prevención
— Útil básico
La prevención sigue siendo la utensilio más poderosa: control regular de la presión arterial, evaluación periódica de azúcar y colesterol, víveres balanceada, actividad física, evitar el tabaco, manejo del estrés y una atención médica personalizada.
Centro pionero de evaluación
En ese enfoque integral, en Cedimat funciona la Clínica Cardiovascular de la Mujer, un servicio pionero en el país dedicado a la evaluación, prevención y manejo de las enfermedades cardiovasculares en las distintas etapas de la vida femenina.
Este espacio reúne especialistas con formación específica para identificar factores de aventura propios del apocamiento, el posparto y la menopausia, y asaltar las manifestaciones particulares con las que estas enfermedades pueden presentarse en las mujeres.






