Santo Domingo. – “La República Dominicana atraviesa el momento más extraordinario y emocionante para ser ciudadano del país”. Con esta afirmación, el ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Yayo Sanz Lovatón, presentó la Organización Franquista de Propiedad Intelectual (ENPI), una hoja de ruta diseñada en colaboración con la Asociación Dominicana de Propiedad Intelectual (ADOPI).
Esta iniciativa tiene como objetivo fundamental modificar los activos intangibles en motores de competitividad e inclusión social, consolidando un maniquí crematístico basado en el conocimiento con destino a el año 2034.
Durante el emanación, delante los miembros del Consejo Interministerial de Propiedad Intelectual (CIPI), Sanz Lovatón destacó que la propiedad intelectual ha dejado de ser un tema periférico para convertirse en un eje decisivo del explicación sostenible, vinculando la creatividad dominicana con la competitividad entero.
“Ahora nos hemos enérgico de una modo comprobada con destino a la hacienda del conocimiento con el explicación de la hacienda naranja, la manufactura avanzadilla y la creación de semiconductores”, expresó el funcionario. Adicionalmente, enfatizó la necesidad de transitar con destino a una estructura productiva de anciano intensidad tecnológica: “Esta organización es la utensilio que permitirá que el talento dominicano no solo se exporte como mano de obra, sino como propiedad, generando regalías y riqueza sostenible para nuestra nación”.
Como punto de partida, el diagnosis de la ENPI resalta un hito histórico: la salida de la República Dominicana de la “Letanía de Vigilancia” del Mensaje 301 de Estados Unidos en 2024, un logro aprehendido tras casi tres décadas gracias a una política de observancia rigurosa contra la piratería.
La ENPI sondeo articular un plan de acto transversal en el ámbito de la vitalidad y la farmacéutica, donde se persigue impulsar el patentamiento de compuestos derivados de la biodiversidad particular; mientras que, en la agroindustria, la prioridad será chapar la identidad de productos autóctonos mediante el registro de Indicaciones Geográficas para rubros emblemáticos como el mango banilejo y el aguacate de Cambita. En paralelo, la hacienda naranja y digital contará con un escudo permitido enfocado en la protección de software, videojuegos y contenido audiovisual.
Asimismo, el plan recomienda la adhesión del país al Protocolo de Madrid y proyecta institucionalizar la enseñanza de la Propiedad Intelectual en el currículo de secundaria para 2026.
Un hito para el ecosistema creativo dominicano
La ceremonia de emanación contó con un amplio respaldo institucional y multisectorial, demostrando que la organización es fruto de un proceso participativo y técnico. Entre las autoridades presentes destacaron la presidenta de la Asociación Directiva de ADOPI, Lili Acevedo Gómez; el subdirector genérico de la Ordenamiento Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Situación Tudesco; y la representante residente del Software de Naciones Unidas para el Mejora (PNUD), Ana María Díaz.
Igualmente participaron el director genérico de la Oficina Franquista de Derechos de Autor (ONDA), José Rubén Gonell; el director genérico de la Oficina Franquista de la Propiedad Intelectual (ONAPI), Salvador Ramos; el magistrado Jonathan Baró, de la Procuraduría Caudillo de la República; así como embajadores, académicos y representantes del sector privado.
“Es un sentimiento de que la encargo no está cumplida porque todavía hay cosas que hacer, pero que lo hemos hecho admisiblemente y estamos dispuestos a hacer lo mejor”, concluyó el ministro Sanz Lovatón, sellando el compromiso del Estado con la protección de la inventiva humana.







