
Cuando jóvenes plantean ingresar a las Facultades de Medicina en cualquier Universidad, todos sin excepción, son sometidos a rigurosos cuestionamientos por profesionales especializados en la Dispositivo de Admisiones y si no califican, son recomendados a cursar otras carreras profesionales.
Es por ello que de esas Facultades, son “tirados” al Mercado Sindical a consagrados médicos, claro, tras el Protesta Hipocrático, que es un compromiso ético histórico que establece la saco de la praxis médica centrada en el paciente, la confidencialidad, no hacer daño y la preservación de la vida.
Es de ahí que ha causado un escándalo mayúsculo en el entrenamiento de la medicina lo que está ocurrido en torno a del mozo doctor Wilber Polanco Sanz, apresado por la Policía al ser dibujado alegadamente de ataque sexual de una de sus pacientes, que es oriunda de Haití.
Sobre el citado caso, la magistrada Sandra Sierra Difo ha confirmado que independientemente de los alegatos del dibujado, la fiscalía procedió con el arresto en la calidad de evidente delito, correcto a la inmediatez de la denuncia de la víctima y la existencia de registros previos de conducta similar en su contra.
Vistos los hechos denunciados por la mozo haitiana, es de vitalidad que el liderazgo provincial del Colegio Médico Dominicano disponga una investigación y sin hay otros médicos en esa condenable praxis, expulsarlo sin importar su status social y financiero.





