MIAMI.- El plan comenzó, según los investigadores, con un mensaje en voz descenso transmitido por un promotor musical en el Caribe: en espacio de la habitual aplazamiento de abriles para solicitar permiso para entrar a Estados Unidos, se podía conseguir una cita para visa en la embajada de Estados Unidos en la República Dominicana en escasamente dos semanas. Solo hacían yerro 10.000 dólares en efectivo y un contacto de confianza adentro de la agencia antidroga de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés).
Según una denuncia penal que se hizo pública el miércoles, ese contacto de la DEA era Meliton Cordero, un supervisor de la agencia asignado a República Dominicana durante los últimos cinco abriles. Los fiscales sostienen que Cordero se valió de su puesto adentro de la embajada de Estados Unidos para acelerar solicitudes de visa al afirmar que los solicitantes eran valiosas fuentes de las fuerzas del orden, incluso cuando nunca los había conocido.
En total, el experto agente presentó o aprobó casi 120 remisiones de visa durante su destino, una guarismo extraordinariamente incorporación, según dijeron funcionarios consulares a los investigadores.
El arresto de Cordero la semana pasada en Washington como parte de la investigación en curso, llevó al gobierno de Trump a cerrar de forma repentina la oficina de la DEA en la nación caribeña por lo que calificó como una “repugnante y vergonzosa violación de la confianza pública”.
La DEA no ha comentado las acusaciones específicas, pero ha indicado que está cooperando con los investigadores. Posteriormente de que The Associated Press diera a conocer la comunicación del arresto de Cordero la semana pasada, el administrador de la DEA, Terry Cole, envió un mensaje para tranquilizar al personal de la agencia, al señalar que el suspensión sería temporal y que protegería la reputación de la institución, cuya inmensa mayoría de agentes sirve con honor todos los días.
“No se tolerará el uso indebido de un cargo divulgado para beneficio personal”, escribió Cole en el mensaje, cuya copia obtuvo la AP. “La conducta que pone en duda nuestra integridad socava la confianza que hace posible nuestra encomienda. Actuaremos con determinación para proteger esa confianza”.
Jeanine Pirro, fiscal federal del Distrito de Columbia, difundió un video el viernes en el que acusó a Cordero de socavar la dietario migratoria de la Casa Blanca y sugirió que algunas de las personas a las que ayudó quizá ni siquiera habrían sido elegibles para entrar a Estados Unidos.
“Cuando traicionas a nuestro país, y cuando lo haces con una placa, debes recapacitar que vamos a encontrarte y no creas que, por estar fuera del región continental de Estados Unidos, no vamos a entender lo que estás haciendo”, afirmó Pirro.
Las llamadas a Cordero no obtuvieron respuesta, al igual que un correo electrónico enviado a un abogado defensor divulgado que lo representó en su comparecencia auténtico la semana pasada. Quedó en facilidad bajo palabra y tiene previsto presentarse nuevamente delante el tribunal el 6 de marzo.
Cómo armaron los investigadores una operación estafa
Según la denuncia, que acusa a Cordero de soborno y fraude de visas, agentes de Investigaciones de Seguridad Franquista (HSI, por sus siglas en inglés) recibieron los primeros reportes de la presunta mala conducta del agente a través de un exempleado de la embajada que trabajaba en un negocio de consultoría de visas. En 2024, el exempleado de la embajada fue abordado por un promotor musical tópico, quien le proporcionó la dirección de correo electrónico de Cordero, alardeando de que el “contacto” adentro de la embajada podía ceñir los tiempos de aplazamiento para una cita de visa a escasamente dos semanas. El precio por saltarse la fila: 10.000 dólares, la decano parte a enriquecer a posteriori de la entrevista consular.
El promotor musical no aparece identificado por su nombre en la denuncia y sólo se le describe como un “promotor conocido y agente de talentos musicales en la República Dominicana” que en el pasado había trabajado de forma legítima con el exempleado de la embajada para conseguir visas para varios clientes.
En diciembre, los investigadores montaron una operación estafa apoyándose en una segunda fuente confidencial que presentó una solicitud de visa y esperó. Capturas de pantalla de mensajes por WhatsApp muestran que el promotor reenvió una foto del pasaporte a un contacto guardado como “Milito Clara” y con un número que, según los investigadores, estaba vinculado al teléfono de Cordero en la embajada.
Según la denuncia, cuando Cordero regresó a la isla tras las descanso de Navidad, presentó una remisión oficial de visa a nombre de otro agente de la DEA, describiendo al solicitante como un “contacto valioso” que ayudaba en investigaciones de tráfico de drogas de Estados Unidos, afirmaciones que la fuente dijo a los investigadores que eran completamente inventadas. Días a posteriori, Cordero dio instrucciones al solicitante para que se atuviera a una historia falsa sobre cómo se habían conocido en un club y que a veces le pagaban 400 dólares en propinas por compartir información con la DEA.
El 27 de enero se le dijo a la fuente estafa, que actuaba bajo instrucciones de las fuerzas del orden, que llevara los 7.000 dólares restantes al estacionamiento de un supermercado en Santo Domingo. Equipos de vigilancia observaron cómo llegó una Toyota Prado negra. La fuente se subió al asiento del pasajero con una bolsa de compras roja llena de billetes. Momentos a posteriori bajó con su pasaporte, que ahora contenía una visa de Estados Unidos recién emitida.
Cordero nunca salió de la camioneta, según la explicación jurada firmada por el investigador de HSI Robert Tansey, pero cámaras de seguridad de la embajada le grabaron saliendo del complicado en la misma Toyota Prado poco antiguamente del conversación. Luego, la fuente identificó a Cordero en una rueda de agradecimiento fotográfica.







