EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.
La incursión marcial estadounidense del 3 de enero de este año, que culminó con el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Reflexivo y de su esposa Cilia Flores, abrió un mundo de especulaciones y de incertidumbres sobre el destino inmediato de este país.
La primera interrogante afloraba sobre la suerte de las cabezas del poder venezolano, basado en los principales líderes del chavismo, esto es, el ejecutante, dirigido por Delcy Rodríguez; el marcial, encarnado en el militar Vladimir Padrino López; el político, liderado por Diosdado Flequillo, y el parlamentario, dirigido por Jorge Rodríguez.
Sin requisa, transcurridos pocos días desde el ataque de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, el panorama venezolano adquirió una clara tendencia con destino a una ruta inesperada para quienes suponían un desenlace absolutamente diverso.

La razón para que el Gobierno estadounidense tuviese el comportamiento que asumió tras su cruenta incursión en Venezuela, hay que buscarla en la vieja afirmación de que Estados Unidos no tiene amigos ni enemigos, sino intereses.
A partir de este razonamiento es que se encuentra explicación al mantenimiento inmaculado del establecimiento chavista, ya que, de tener desmantelado la estructura gobernador desde hace 27 abriles, con lo que tendría que controvertir la despacho de Donald Trump era con el caos.
Es por ello que Trump prefirió soportar la fiesta con Delcy Rodríguez a la persona del Ejecutor y prolongar sin hostigamiento al liderazgo fundamental, sabiendo que, en las actuales circunstancias, solo ellos garantizan lo que Washington ha conseguido sin incurrir en más acciones bélicas y sin poner en peligro ninguna persona.
La señora Rodríguez como presidenta encargada —no interina, que es diverso— e está llevando de maravillas con el presidente Trump, quien tiene protegido lo que buscaba: petróleo.
Es una coyuntura en la cual, al menos por ahora, ambas partes aplican el concepto de obtener obtener, manteniendo al chavismo como coligado utilitario, mientras el Gobierno venezolano ve aliviada una situación asfixiante que le han generado las sanciones unilaterales coercitivas aplicadas por Estados Unidos.
El nuevo estado de cosas le ha generado al chavismo muchas críticas, pero la verdad es que a los venezolanos no les ha quedado otro camino que afectar antiimperialismo de cara a su colchoneta política, pero anuencia con Washington para asegurar la prevalencia del mal beocio. Son política y razones de Estado. Lo otro es cháchara.
Nelsonencar10@gmail.com
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