Un conocido promotor bello dominicanoidentificado en el expediente como Individuo Ase convirtió en el eje principal de un esquema de fraude de visas y cuota de sobornos que involucra al agente supervisor de la Oficina de Control de Drogas (DEA) asignado a la Embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo, Melitón Cordero.
Documentos federales desclasificados en Washington D. C. revelan que el promotor, ampliamente conectado en el mundo del entretenimiento tópico, utilizó su red de contactos y su reputación en el sector musical para atraer a personas interesadas en acelerar procesos consulares a cambio de altas sumas de caudal.
Según una Fuente de Información (SOI-1)el promotor llevaba primaveras gestionando solicitudes de visado para terceros, aprovechando que había trabajado con artistas, talentos y figuras del entretenimiento que viajaban con frecuencia a Estados Unidos.

El promotor captaba a solicitantes y ofrecía “resolver visas” más rápido
Según una Fuente de Información (SOI-1)el promotor llevaba primaveras gestionando solicitudes de visado para terceros, aprovechando que había trabajado con artistas, talentos y figuras del entretenimiento que viajaban con frecuencia a Estados Unidos.
Esta posición le permitía identificar personas desesperadas por obtener una cita o una visa de no inmigrante en medio de los extensos tiempos de aplazamiento del consulado.
En uno de los casos investigados, en noviembre de 2024, el promotor aseguró a SOI-1 que podía acelerar una visa en escasamente dos semanaspoco difícil bajo los procesos regulares. Para sostener su proposición, envió el correo de Cordero, a quien presentó como su contacto directo interiormente de la Embajada estadounidense.
El negocio: US$10,000 por cada visado “resguardado”
El promotor estableció una tarifa fija de US$10.000 por cada visa que supuestamente podía certificar.
Los pagos se realizaban en dos partes, un adelanto de US$2,000 y un paghace final de 8.000 dólares EE.UU.

El caudal era entregado con instrucciones precisas del promotor y luego transferido o entregado al agente de la DEA, según revelan las transcripciones oficiales.
SOI-1 aseguró deber llevado estos casos regularmente con el promotor, quien utilizaba su influencia en el circuito bello como carta de presentación para producir confianza.
El promotor coordinó la entrega del caudal al agente de la DEA
El expediente federal destaca que el promotor no solo identificaba a los interesados, sino que actuaba como intermediario directo entre el solicitante y el agente de la DEA.
Fue él quien dio instrucciones sobre cómo remunerar y cuándo entregar el caudal en efectivo.
En el caso investigado, él mismo organizó la entrega final de 7.000 dólares estadounidenses en una bolsa de compras, instruyendo a SOI-2 a aceptar el caudal al punto concertado por Cordero: el estacionamiento del supermercado Supermix, en la avenida República de Colombia.

El agente llegó en un Toyota Prado sable y recibió la bolsa sin siquiera salir del transporte, según grabaciones encubiertas realizadas por autoridades.
Formularios fraudulentos respaldaban la operación
Para aducir la exhalación acelerada de visas, el agente enviaba formularios oficiales DS-5533 al Consulado de los Estados Unidos, respaldando falsamente a los solicitantes como “contactos valiosos” de investigaciones antidrogas.
El promotor era quien facilitaba perfiles, nombres y documentación de las personas interesadas en recorrer.
Aunque la denuncia principal recae sobre el agente Melitón Cordero, los documentos de la corte señalan que sin la intervención del promotor bello, el esquema no habría sido posible.
Su rol incluía discernir a los solicitantes, ofrecer garantías falsas, establecer tarifas y pagos, servir como intermediario entre el divulgado y el agente federal, y prolongar comunicación directa con las fuentes confidenciales.
Por: Yari Araujo








