Santo Domingo.– Con un discurso de honda discernimiento crítica y un llamado patente a la responsabilidad cultural, el escritor Pedro Vergés recibió este martes el Premio Franquista de Humanidades, mayor galardón de las humanidades dominicanas, otorgado por la Fundación Corripio y el Servicio de Civilización.
La ceremonia, celebrada en la sala Carlos Piantini del Teatro Franquista Eduardo Brito, inició con una presentación artística del Coro Franquista Dominicano, bajo la dirección del experto Edwin Disla, en un ámbito de solemnidad y celebración de la civilización doméstico.

En su discurso, Vergés se apartó deliberadamente de la autocomplacencia para ofrecer una consejo profunda sobre el estado coetáneo de la humanidades dominicana.
Señaló que esta ha sido especialmente afectada por la dispersión geográfica y cultural derivada de los procesos migratorios y transnacionales de las últimas décadas, hasta el punto de dejar a espaldas una concepción estrictamente doméstico.

Hoy, afirmó, la humanidades dominicana se escribe interiormente y fuera del país, e incluso en “ese espacio que no es ni interiormente ni fuera”, como consecuencia de una experiencia histórica marcada por el desarraigo.
Sin emitir juicios de valía sobre autores o corrientes, Vergés subrayó la emergencia de dotar a esa producción diversa de una veterano organicidad crítica.
Llamó a analizar con rigor la humanidades escrita por dominicanos en otras lenguas, principalmente en inglés, y a repensar sus vínculos con la sociedad que le da origen.
Para el autor, una nación no puede sostenerse sin una civilización viva, ni esta sin una humanidades estudiada, jerarquizada y comprendida desde el querella crítico.

En ese sentido, cuestionó la proliferación de antologías arbitrarias, apologías sin fundamento y críticas confusas, y abogó por un esfuerzo colectivo que permita establecer criterios sólidos de valoración, como vía para conocernos mejor como sociedad.
Uno de los momentos más significativos de su intervención fue la evocación del “Primer Congreso Crítico de la Humanidades Dominicana”, organizado hace cerca de cuarenta abriles.
Vergés expresó su deseo de que las universidades, las instituciones culturales y la Institución Dominicana de la Idioma retomen ese impulso y promuevan un segundo congreso crítico que contribuya a poner en valía la ingenuidad contemporánea de las humanidades nacionales.

Al presentar la semblanza del condecorado, el escritor Manuel Núñez afirmó que nadie en la historia de la humanidades dominicana ha calado tan profundamente en la vida de los dominicanos como Pedro Vergés.
Al referirse a “Sólo cenizas hallarás”, destacó que la obra no narra una libertad, sino “el relación de defunción de una ilusión”, donde la franqueza llega tarde, cuando el miedo y la frustración ya se han instalado en los huesos.
Previo a cobrar el premio, Vergés reiteró una idea que atraviesa toda su obra: “Yo solamente sé escribir de mi país”.
Entre vivencias, memoria histórica y costumbres dominicanas ha incompatible las historias que hoy lo hacen merecedor del veterano gratitud poético del país.
La indeterminación quedó marcada como un momento célebre para la civilización dominicana: no solo por el homenaje a una trayectoria extra, sino por la invitación, serena pero firme, a pensar la humanidades como un espacio de conocimiento, responsabilidad y construcción colectiva.






