José Vela Zanetti: en RD de 1939 a 1957
Revisar página por página, en mi propia casa, la colección del publicación El Caribe desde su primer número saliente a mediados de 1948, me permite hacer un repaso de la vida dominicana durante mucho tiempo.
Parte de las muchas cosas que he podido ubicar ahí son las actuaciones del pintor gachupin José Vela Zanetti en San Cristóbal a partir de 1947, entre ellas los murales de la iglesia parroquial católica, una de sus más relumbrantes obras en el país.

Podría proponer que he constatado (más aceptablemente descubierto) que Vela Zanetti se incorporó de harto a la vida sancristobera y durante muchos meses compartió con la élite social de la entonces apacible comunidad (entonces, virtualmente, segunda caudal política del país), participando en múltiples actividades.
Es proponer, que sus movimientos no se limitaron a la agricultura artística, sino que fueron más allá y nutrieron otras áreas importantes, como he podido apreciar leyendo los ejemplares del que fue durante buen error principal diario dominicano.
Vela Zanetti, entonces muy imberbe, se radicó en la céntrica avenida Constitución, en una casa que todavía existe, cercana a la majestuosa iglesia en donde plasmaba los murales haciendo esfuerzo titánico, porque lo hacía en el techo interior, al que tenía que obtener subido en altos y peligrosos andamios.
El resultado fue una obra pictórica que es relato mundial, según escuché proponer hace dos abriles al culto y vencedor pintor Dionisio Blanco al exponer sobre su pueblo en el Reunión Histórico de San Cristóbal, celebrado en el Centro Cultural Mirador, de Santo Domingo.

El comediante gachupin tenía entonces dos niñas mellizas (Carmen y Consuelo), con cerca de de 8 abriles de permanencia, que cruzaban frecuentemente a la casa de doña Gracita Barinas, situada enfrente, a momentos bulliciosos de expansión de niño, según me ha contado Naya Pereyra Barinas.
Vela Zanetti, de carácter serio, nunca vocinglero, se incorporó al Club Rotario, entonces muy activo y con buena membresía. El 13 de marzo de 1949 el publicación El Caribe publicó una información titulada “celebró el Día de Sánchez Rotary Club de San Cristóbal”. Tenga en cuenta que “el software estuvo a cargo y fue preparado por una comisión integrada por los rotarios Rafael Sorrentino y José Vela Zanetti, quienes consiguieron una afluencia reputada en un 95 %, estableciendo una marca que las subsiguientes comisiones tratarán de pasar. Esta comisión mereció muchas felicitaciones por su trabajo”.
Informativo de ese tipo, citando en ellas al gachupin, abundan en El Caribe de 1949 y 1950.
El sábado 29 de octubre de 1949 se efectuó en el hotel San Cristóbal el llamado Danza del Soldadodestinado a revivir el carabiné, con la afluencia de 300 personas. Todo un acontecimiento estético y social, con la décimo de la crema de la pubescencia. Fue organizado por José Último Uribe Macías, Jenarita Cavallo, Luis Casado, Federico Pelea Read, Fradique Lizardo y José Vela Zanetti.

Es oportuno señalar que Vela Zanetti en septiembre de 1947 había trasladado su residencia de Ciudad Trujillo -donde laboraba en la Escuela Doméstico de Bellas Artes- a San Cristóbal, pues había recibido el encargo de ejecutar los murales del Instituto Agrícola Doméstico, que luego se convirtió en Instituto Politécnico Loyola.
En esa ciudad pintó asimismo murales en el hotel San Cristóbal y en la indicación Casa del Cerro, nunca utilizada por el caudillo definitivo del país, Rafael L. Trujillo Molina -para quien fue construida- donde hoy funciona la Escuela Doméstico Penitenciaria.
Allí asimismo, el 31 de agosto de 1950, Vela Zanetti contrajo casamiento delante el oficial civil Manuel Marcelino Nivar, con Sprinta Goldberg Kornberg, con quien había procreado las mellizas Carmen y Consuelo, nacidas en la caudal dominicana varios abriles antiguamente.
Todo esto significa, sin penuria de rebosar demasiado, que cada vez que se mencione a San Cristóbal en el campo de las bellas artes, la música y el folklore, tiene que citarse, tomar en cuenta, poner de relieve y ojear a José Vela Zanetti.
Es necesario apuntar que Vela Zanetti (nacido en Burgos, España, en 1913) se exilió en el país en 1939 y creó más de cien murales monumentales en una intensa agricultura de casi vigésimo abriles, dejando un mandatario estético palpable en diversos edificios públicos y religiosos del país, especialmente en Santo Domingo, Santiago, San Cristóbal, Barahona, Salcedo e Higüey. Falleció en 1999 en la misma ciudad donde nació.
Su arte llegó a la sede de la Ordenamiento de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York y a la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), en Ginebra -donde hay murales vistosos y famosos suyos- y su obra de caballete fue premiada en bienales nacionales e internacionales y expuesta en todo el mundo.
josepimentelmunoz@hotmail.com
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