SANTIAGO.- Decenas de vehículos de diferentes tipos participaron ayer de una marcha-caravana que partió desde la entrada de Guzmancito en el distrito municipal de Miamón y recorrió las principales calles de Puerto Plata, en rechazo de que sea autorizada una explotación minera en la Cordillera Septentrional, y que de acuerdo a los entendidos en la materia afectaría unas 8 mil 931 hectáreas en las provincias Santiago y Puerto Plata.
Los protestantes salieron desde Maimón de guisa ordenada y pacífica y al demorar a Puerto Plata, donde los sacerdotes católicos Rogelio Cruz, Juan Luis Bonilla y Jhopnny Espinal acompañados de líderes campesinos, sociales, ecologistas y ambientalistas advirtieron que no permitirán la explotación minera en la Cordillera Septentrional.
Mientras que el cura-párroco de la iglesia San Juan Baautista, de la colonia la Unión, reverendo Juan Luis Díaz Bonilla, leyó un manifiesto en el que los protestantes reclaman del Gobierno determinar la Cordillera Septentrional franco de actividades mineras.
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Fue evidente el uso de la bandera franquista colocada en los vehículos de la marcha-caravana desde donde sus ocupantes lanzaban consignas contra una eventual explotación minera en la Cordillera Septentrional.
El movimiento cívico y campesino “Unidos somos más”, reafirmó su compromiso inquebrantable con la defensa de los medios naturales y medio-ambientales de toda la región meta y el Cibao Central.
“Expresamos nuestro sincero agradecimiento a los habitantes de Santiago y Puerto Plata por el apoyo que nos han cubo en esta actividad, lo cual demuestra que no es un aliciente retirado que estamos haciendo”, expresó uno de los dirigentes del movimiento en beneficio de la Cordillera Septentrional.
La primera marcha-caravana en defensa de la Cordillera Septentrional se realizó el pasado 28 de enero en esta ciudad.
Ramón Ramos (Nino), cura-párroco de la parroquia Santa Rosa de Mediacaña, de esta ciudad, es uno de los principales defensores de la cordillera y ha despabilado que cientos de campesinos y decenas de comunidades rurales serían afectadas con una explotación minera en la Cordillera Septentrional.
La actividad de ayer fue vigilada por unidades policiales.





