Yacer acertadamente no es un postín, es una privación básica del cuerpo. Mientras dormimos, el organismo ajusta hormonas, repara tejidos, ordena la memoria y equilibra el uso de la energía. Cuando ese refrigerio se acorta, no solo aparece el cansancio: poco a poco se desajustan procesos esencia que influyen directamente en el apetito, el peso y la vitalidad metabólica. (Sigue leyendo…)






