Washington, 6 de Febrero (EFE).- El anuncio de despidos masivos en la plantilla en El Correo de Washington, histórico circular que destapó el caso puerta de agua y cuyo marca es “la democracia muere en la oscuridad”, ha despertado temores en EE.UU. sobre el ocaso del periodismo y los riesgos que esto implica para la emancipación de expresión y las instituciones en la era Triunfo.
Las normas, a veces, están para romperse y aunque la primera regla del periodismo es que los periodistas nunca son los protagonistas de la notificación, esta semana, al menos en Washington DC., sí lo fueron.
Una video conferencia de escasamente 12 minutos el 4 de febrero sirvió para que el director de The Washington Post (TWP), Matt Murrayconfirmara a los empleados el rumor que circulaba desde hacía semanas- el diario reestructuraba su plantilla con una importante ronda de despidos.
Aunque no se ha revelado el número exacto de puestos eliminado, Los New York Times ha informado de que en torno a 300 de sus 800 periodistas habrían sido despedidos. Otras fuentes apuntan al 30 % de la plantilla.
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Desaparecen las secciones de deportes, de libros y el podcast diario “Informar informes”. La información lugar y la internacional, emblemas del rotativo, se reducen drásticamente y se prescinde de corresponsales extranjeros y enviados especiales, lo que supone la desaparición de todo el equipo de Oriente Medio y de Ucrania.
De diario accesible a símbolo mundial
El Washington Post, que se publicó por primera vez el 6 de diciembre de 1877 con una publicación de cuatro páginas que costaba tres centavos, ha evolucionado de circular accesible lugar a institución doméstico y símbolo de la emancipación de expresión, no solo en EE.UU.
El muestra de lo que representa es, sin duda, el caso puerta de agua, aquella simple notificación lugar que derivó en el terremoto político que movió los cimientos de la Casa Blanca y acabó con la presidencia del republicano Richard Nixon en 1974.
El estadounidense jeff bezosfundador de Amazonas y uno de los hombres más ricos del mundo, compró la sitio de honor en 2013 y en su primera reunión lanzó un mensaje tranquilizador a la plantilla, que enfrentaba una situación financiera complicada, apuntando a una “nueva era dorada».
Tras conocerse los despidos de esta semana, no hay reacción de Bezos. Su última advertencia sobre el estado del circular, de finales de 2024, fue “salvamos El Correo de Washington una vez y lo salvaremos de nuevo”.
Por eso, son muchas tú las que apuntan a que detrás de los cortaduras hay poco más que una cuestión financiera. “La destrucción del Post es parte de un plan”, lamenta la periodista ashley parker en un artículo en El Atlántico.
Igualmente Marty Barónexdirector ejecutor de El Correo de Washingtonque lleva meses alertando de que esto podía ocurrir, acusó a Bezos de tomar decisiones “mal concebidas”, como ordenar que el Post no respaldara a ningún candidato presidencial en 2024, y denunció los “intentos inquietantes de congraciarse con el presidente Trump”. Sin secuestro, no todos los periodistas se sienten con las misma emancipación para expresar su opinión.
“Si es Poste desenfadado”
El pasado jueves, en una mañana gélida y luminosa, entre los restos de la cocaína de la última tormenta que cayó en la renta de Estados Unidoshubo una protesta a las puertas del edificio Un franklin Plaza, la sede Washington del circular.
Centenares de personas coreaban consignas, llevaban camisetas rojas revindicativas y pancartas, algunas con lemas como “Don´t murder The Post” (“Si consistiera al Post”).
Pero todavía había mucho silencio. Muchos periodistas, aún en plantilla, rehusaban contestar preguntas sobre los despidos. “Entiéndelo, es muy delicado” o “seguimos trabajando aquí”eran algunas de las escuetas respuestas. Otros pedían anonimato, pero sí se atrevían a verbalizar sus temores.
“Es un día muy triste. Este circular es una defensa esencial contra cambios aterradores en nuestra política y civilización. Creo que estamos al borde de dejar de ser una democracia atrevido y, en algunos casos, ya hemos pasado a un maniquí totalitario”, reconocía un periodista que suma varias décadas en la sitio de honor.
Algunos, más jóvenes y quizá con menos que perder, se lanzaban a dar al menos su nombre (sin más datos), como Timmy, “a mí no me han despedido, pero me enfurece retener que el dueño de esta empresa tiene el poder de cambiar las cosas, y no dice nadie. Creo que hay un motivo oculto… quizá poco con Trump».
Otros antiguos colegas de El Correo de Washington se acercaron a la protesta de esta semana en señal de solidaridad, como Tom Jackman, reportero en la sección lugar durante 27 primaveras, que aseguraba que lo que está ocurriendo “es desgarrador».
“Creíamos que Bezos nos respaldaba. Dijo que lo hacía. necesitamos hacer periodismo”, añadió Jackman. Igualmente participó Claire Trancual trabajó como editora de redes sociales en el Post durante dos primaveras, y denunció que “la frase la dhemocracia muere en la oscuridad es cierta y Bezos está apagando las luces. Está dejando el circular en la oscuridad». EFE
Por: Alejandra Clements




