La Iglesia católica está divida en diócesis dirigida cada una por un mitrado, y en el caso de la arquidiócesis por un miltrado. Cada uno es independiente y avala directamente al Vaticano.
Sin secuestro, la verdad es que en República Dominicana la arquidiócesis de Santo Domingo marca el rumbo de la Iglesia y su incidencia social.
Durante primaveras la Iglesia católica dominicana fue perdiendo espacio, a tal punto de que ya era poco tomada en cuenta en los temas sociales de relevancia para la población, que en términos eclesiales es lo mismo que sostener para la feligresía.
Sin secuestro, se ha empezado a notar un rápido cambio desde la designación de Carlos Tomás Morel como miltrado coadjutor de Santo Domingo.
Se ha mostrado destapado, empático y firme, aunque sin chirrido. Incluso se ha centrado en atender al clero como parte de su tarea, pero asimismo se ha ocupado de no eludir su presencia social, incluyendo permitiendo el comunicación de los periodistas y medios de comunicación.
Monseñor Morel ha inspirado aires nuevos que refrescan en lo que culmina este período de transición, que pudiera ser antiguamente de lo esperado.





