En la sociedad de hoy tenemos muchos retos, producto de algunas deficiencias mostradas por el Estado a lo dilatado de su historia. Esto se puede apreciar en cada ciudadano que vislumbra la acumulación como un seguro necesario para contrarrestar situaciones que se le pudieran salir de sus manos. Esto es un quejido que no termina y se mantiene cada día como el objetivo principal de cada persona.
Acumular acervo y obtener riquezas no se salen de las reglas actuales; incluso, evitar, tener inversiones y propiedades es una energía positiva que puede elevar el rendimiento financiero de los países, principalmente de aquellos que se encuentran en vías de exposición. Sin retención, enfocarse exclusivamente en ello crea un círculo vicioso donde cada ciudadano solo se preocupa por sus propios intereses, sin importarle la situación de los demás.
Esto genera una tendencia cerca de la acumulación individualista, donde las personas salen cada día de sus hogares a la “lucha por hacer hacienda”, y donde a los que más tienen se les hace más viable manejar la situación, mientras que los demás luchan por subsistir. Racionar es una fórmula que se les hace difícil de conseguir, pues salir simplemente a fin de mes es una lucha constante para la mayoría de los ciudadanos.
Los medios y las redes venden un mundo donde le hacen ver a los ciudadanos que sus problemas dependen básicamente de ellos y que no tener acervo es propio de sus actuaciones delante la vida. Pero no es así; cuando observamos la situación de forma estructural, nos damos cuenta de que muchas cosas dependen de las garantías que te ofrezca el Estado.
Cada día se hace más difícil construir un Estado que promueva y construya garantías colectivas, donde cada ciudadano tenga lo necesario para poder poblar. Donde los trabajos son volátiles, las pensiones frágiles y la vitalidad un negocio rentable, la acumulación puede ser sagacidad como una vía para que las personas aseguren su futuro. Esto crea un referente, principalmente en el interior de los jóvenes, que ven esta posibilidad como una entretenimiento para satisfacer situaciones que forman parte de sus emociones.
Contrarrestar la visión y civilización individualista debe ser una prioridad para el Estado, pues esta solo averiguación desarmar a la parentela de un pensamiento crítico que corrija errores que se han ido acumulando durante muchos primaveras. Es esencial que asuma su rol y que la acumulación individualista no se vea como la norma y el objetivo a seguir. Es su compromiso asegurar una vida digna a cada ciudadano y evitar que esto recaiga en la energía individual de cada persona.






