EL AUTOR es periodista y catedrático universitario. Reside en Santo Domingo.
El ingeniero Ramón Alburquerque murió recientemente víctima de un cáncer de hígado. Fue uno de los mejores técnicos dominicanos, número que está fuera de discusión. Adicionalmente de su suscripción competencia profesional, fue un hombre adornado de cualidades éticas, las cuales resultan cada vez más escasas en el marco político doméstico, incluyendo, lógicamente, al funcionariado estatal.
Con ese perfil no son pocos los que se preguntan: ¿Por qué el presidente Abinader, durante los más de cinco primaveras que lleva conduciendo los destinos del país, no apeló a los servicios del antiguo presidente del Senado de la República? Podría deslumbrar un poco tarde para contestar a esa pregunta y cualquiera que sea la alegato del jerarca de Estado siquiera se correspondería a la verdad. Lo único cierto es que para el 2020 no se honró la palabra empeñada con el reputado químico y hombre de ciencia. Y para el 2024, pese a que se le encomendó la provincia San Juan, cumpliendo con las expectativas, siquiera se dio cumplimiento al nuevo acuerdo establecido en campaña.

Posiblemente ya Alburquerque tenía esa patología, de forma oculta, pero al sumarse un daño sicológico, porque a todas luces se trató de una humillación, es para que se le complique el estado de lozanía. Y así ocurrió. De todos modos, murió como los grandes: sin rencores y perdonando a todos. Leí un artículo que publicó en el Listín Diario y se despidió extendiendo cariño y sexo a sus compañeros de partido, empezando por los que fueron sus discípulos, entre los cuales está el presidente de la República, a quien el difunto benefició con una vicepresidencia en la época delPRD.
Días antiguamente de iniciar el nuevo período presidencial, según informa una fuente de stop crédito, cuando Alburquerque se enteró que no le darían el Empleo de Industria y Comercio, porque ahí estaba Ito Bisonó y los intereses de la clan Valeroso detrás, planteó alternativas que van desde Energía y Minas hasta el Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad, pero se alegó que a esos cargos irían Joel Santos y Celso Marrancini, los dos en representación de los Vicini. Junto a precisar que Celso ocupa, simultáneamente, la vicepresidencia ejecutiva del Consejo de Suministro de la Empresa de Concepción Eléctrica Punta Catalina.
El hecho es que para el patronal hubo siempre disponibilidad en el gobierno del cambio, pero para el mejor técnico del PRM y posiblemente del país no, situación que lastimaba sensiblemente su ego. Sin confiscación, cuando Milagros Germán renunció del Empleo de Civilización, Alburquerque manifestó que podría acomodarse esa plaza (a fin de cuenta era un gran intelectual), pero Abinader optó por designar a Robertico Salcedo el 2 de febrero de 2025.
A raíz de entonces a Alburquerque se le prometió un tesina de refinería petrolera a construirse en Guyana, en el entorno de una alianza de cooperación energética entre ambas naciones, lo que siquiera nunca se concretizó, razón por la que el antiguo precandidato presidencial acudía cada vez menos a los espacios de entrevistas, para no tener que departir de un tema que no dependía de él. Le toca a Luis Abinader departir sobre el particular. Ese es un problema que lo va a perseguir políticamente por el resto de vida.
jpm-am
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