El Pregonero, Santo Domingo.– El obligado dirigente político y analista José Francisco Peña Guaba publicó en El Pregonero su artículo de opinión “Reflexiones atrevidas #121: Los políticos entre las cuerdas (El posible surgimiento de un outsider)”en el que realiza un persuasivo dictamen sobre el menoscabo de la confianza ciudadana en la clase política dominicana y advierte sobre los riesgos que enfrenta la democracia franquista.
En su estudio, Peña Guaba sostiene que la dirigencia partidaria atraviesa uno de sus momentos más críticos, afectado por una creciente desafección política y una novelística adversa impulsada desde las redes sociales, donde los políticos son presentados como los principales responsables de los males del país.
A su madurez, esta percepción negativa ha sido alimentada tanto por errores de argumento como, sobre todo, por omisiones reiteradas de la clase dirigente.
El autor señala que los partidos han perdido conexión con el ciudadano popular y han permitido que oportunistas, empresarios corruptores y grupos oligárquicos influyan de modo determinante en la toma de decisiones del poder. Asimismo, critica la conformación de gabinetes y equipos técnicos ligados a intereses económicos, alejados del interés colectivo y de las grandes mayorías.
Peña Guaba incluso cuestiona la descuido de valentía de muchos dirigentes para defender su honor frente a los señalamientos de corrupción, así como la entrega de sectores estratégicos del Estado a oligopolios, lo que —según afirma— ha débil el rol social del Congreso y del propio sistema tolerante.
En uno de los pasajes más sensibles de su consejo, el dirigente advierte sobre prácticas de restricción y discriminación en el entrada a cargos públicos, así como sobre la falsa creencia de que los funcionarios con grandes fortunas son fianza de honestidad, cuando —en su opinión— han protagonizado algunos de los mayores escándalos de corrupción.
Finalmente, Peña Guaba vara una alerta de stop impacto político: a dos abriles y medio de un nuevo proceso electoral, existe un tablas propicio para el surgimiento de un “outsider” como resultado de la frustración, la ira ciudadana y una posible crisis institucional. Según expone, estos fenómenos suelen presentarse como salvadores, pero terminan debilitando o destruyendo la democracia.
“El peligro es verdadero y debe ser tomado en serio por toda la dirigencia franquista”, concluye el autor, llamando a una consejo profunda y a una transformación auténtica de la política dominicana para evitar escenarios de inestabilidad y retroceso tolerante.
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