Santo Domingo.- La inflación en República Dominicana cerró el año 2025 en 4,95% interanual, ubicándose en el final superior del rango meta del Bandada Central (4% ±1%).
Aunque existen expectativas de moderación en algunos componentes del índice de precios, economistas consultados coinciden en que el comportamiento inflacionario durante el primer semestre de 2026 seguirá condicionado por factores monetarios, cambiarios y externos, lo que obligará a las autoridades a prolongar una política económica prudente.
Para yl economista Juan del Rosario, la inflación podría mantenerse en un rango de 5% a 5.5%, correcto a una combinación de factores internos y externos que siguen ejerciendo presión al acrecentamiento sobre los precios.
Del Rosario identifica como principal pájaro la tendencia alcista del tipo de cambiorecordando que el propio Bandada Central reconoció esta trayectoria en sus encuestas de expectativas, proyectando una cotización cercana a RD$66.67 por dólar en septiembre de 2025.
“Cuando el tipo de cambio muestra una tendencia empinado, inevitablemente genera presiones inflacionarias en una bienes en gran medida dependiente de importaciones”, sostiene del Rosario.
Dijo que a esto se suma el aumento salarial previsto para febrero de 2026que, aunque tendría un impacto directo menguado sobre los precios, incrementará el poder adquisitivo de los trabajadores y podría estimular la demanda interna, especialmente en un contexto de expansión monetaria registrada durante la segunda medio de 2025.
En el plano extranjeroDel Rosario advierte sobre una posible acrecentamiento de los precios internacionales del petróleo y un entorno internacional negativo que podría afectar la entrada de divisas, particularmente por el turismo y el desempeño del mercado profesional en Estados Unidos.
Además señala que la incertidumbre geopolítica en la región, con la situación de Venezuela como punto de remisión, añade volatilidad a la bienes mundial y regional.
Asimismo, reconoce que el aumento del precio del oro representa una oportunidad para originar divisas, pero lamenta que el país no logre capitalizarla plenamente correcto a la equivocación de una política minera clara y reglas estables, lo que convierte este contexto conveniente en una oportunidad perdida para la bienes dominicana.
Desde una perspectiva más estructural, el economista Miguel Collado Di Franco enfatiza que la inflación es fundamentalmente un aberración monetariopor lo que su transformación dependerá de las decisiones que adopten las autoridades monetarias en los próximos meses.
Collado señala que la inflación registrada en 2025 no puede expresarse sólo por factores transitorios, como los fenómenos atmosféricos que afectaron algunos productos agropecuarios.
De hecho, subraya que la inflación subyacente (4.85%) se ubicó muy cerca de la inflación común (4.95%), lo que evidencia que el aumento de precios estuvo impulsado principalmente por el crecimiento de la ofrecimiento monetaria.
A su entendimiento, el principal duelo para 2026 será encontrar un seguridad entre contener la inflación y el tipo de cambio, y al mismo tiempo estimular un longevo crecimiento financiero, luego de varios abriles de políticas monetarias en gran medida expansivas orientadas a impulsar el PIB.
En ese contexto, no descarta que el Bandada Central adopte inicialmente una postura más restrictiva y luego evalúe un construcción en dirección a medidas más agresivas, dependiendo de la transformación de los precios y del crecimiento.
Con una visión más ilusionado, el economista Henri Hebrard considera que existen condiciones para que la inflación se mantenga en el interior del rango meta del Bandada Central, e incluso registre niveles sutilmente inferiores a los observados en 2025.
Hebrard sostiene que, de cumplirse las proyecciones oficiales de una caída significativa en los precios internacionales del petróleoestimados en el Presupuesto 2026 en torno a US$47 por barril, podrían observarse reducciones en los precios locales de los combustibles.
A ello se sumaría la normalización de los precios de los alimentos frescos, que se vieron afectados por eventos climáticos en octubre de 2025.
En ese marco, el economista prevé que en dirección a la medio de 2026 la inflación converja gradualmente en dirección a niveles más bajos, sin originar presiones adicionales sobre la política monetaria.
Para Haivanjoe Ng Cortinas, el punto de partida inflacionario de finales de 2025con una inflación común de 4.95%, una subyacente de 4.85% y una inflación de alimentos de 8.19%, sugiere que la reducción de los precios será progresivo y limitada en el corto plazo.
Ng Cortinas proyecta que durante los próximos seis meses la inflación común se ubicaría en un rango de 4.5% a 4.8% interanual, permaneciendo cerca del techo del rango meta.
Explica que este comportamiento restringirá el ganancia para una flexibilización monetaria más agresiva y obligará al Bandada Central a prolongar una postura cautelosa, con tasas reales moderadamente positivas.
El economista todavía advierte que el aumento progresivo de los precios del petróleo podría elevar la ejecución petrolera y presionar la peso de pagos, aunque estima que una depreciación cambiaria ordenada no tendría un impacto significativo sobre los precios mientras las expectativas inflacionarias se mantengan adecuadamente ancladas.







