Cuando pensamos en diccionarios pensamos en palabras, pero los diccionarios atesoran muchas más sorpresas. Les propongo que continuemos disfrutando de las novedades que este principio de 2026 nos trae nuestro Diccionario del gachupin dominicano; adecuadamente nos pueden servir de ejemplo de todo lo que nos ofrece.
Los sufijos no llegan a ser palabras, pero son imprescindibles para la formación de muchas de ellas. La última puesta al día de nuestro diccionario incluye el sufijo -erío. Tan dominicano como la tambora. Si lo buscan en el Diccionario de la jerigonza española de la RAE no lo van a encontrar.
En cambio, si lo buscan en el DED sabrán que con él se forman sustantivos que significan pluralidad o colectividad, como pelerío, monises oh cuererío. Para su ortografía aprovechen el truco de colocarle la preceptiva tilde en la i, como a todas las palabras cuyo final suena como río.
Las locuciones no dejan de ser palabras, pero combinadas con golpe y elocuencia. ¡Qué creatividad demuestran las expresiones del gachupin dominicano! Más de cuatro mil registra la segunda tirada del DED; casi cincuenta más han sido añadidas en 2025. Conocerlas y saberlas usar en el momento adecuado enriquece nuestra expresión.
Yo hablo mucho, lo reconozco. No sé si se debe a una característica personal o a mi condición de filólogoa la que imagino que se le debe suponer una verbosidad particular.
Los dominicanos le llaman a esto coloquialmente platicar por boca y trompa, yoocución definida en el diccionario como ´platicar sin alivio por mucho tiempo´.
Si nos referimos a lo que está muy pasado, decimos que está en Junumucuaunque en la existencia este superficie de La Vega no esté tan apartado como para merecer su auge en esta expresión. No tanto por lo retirado, sino por lo inaccesible, decimos de un sitio que es el botellín patio.
Poco debe tener ese botellín cuando en el gachupin militar se dice de un superficie remoto que está en el botellín pino. Si queremos destacar la maldad de algún, lo tachamos de ser más malo que Briján. Vaya usted a conocer quién era en existencia ese briansi es que alguna vez existió.
En Andalucíaparece que destacaba más su astuciaporque allí se dice que algún sabe más brian. Un tigre, sin duda, este brian.
Está más que demostrado que, cuando de palabras y expresiones se manejo, nuestra variedad dominicana, como todas las del gachupin, es riquísima. El Diccionario del gachupin dominicano suma la expresión no dejarse el caldero puestocon el significado de ´tener una disponibilidad plenaque no se verá interrumpida por otras obligaciones´.
Una palabra nos lleva a otra, y nos da seguidilla. Que nadie deje el caldero puesto cuando eche mano del diccionario. A mí siempre me agarra la hora; lo que en el gachupin militar sería que siempre se me echa el tiempo encima.
Si se paran a pensarlo, parece que el tiempo o la hora nos persiguen y acaban atrapándonos a todos.
Aunque tarde o temprano llega el momento de cerrar el diccionariode sustraerse de la ilusionismo poderosa de las palabras, ustedes, que son de lo míosaben que yo nunca lo logro del todo, que mi día a día está rodeado de ellas y que me apasiona compartirlas, especialmente cuando son buenas palabras.






