El autor es economista. Reside en Santo Domingo
POR MARCELINO LARA
La política económica ejecutada por un gobierno dirigido por empresarios siempre buscará aumentar de forma exagerada la tasa de rendimiento empresarial sin ningún tipo de disimulo y sin asegurar las apariencias que deben caracterizar a un estado que persigue la imparcialidad social.
De ahí que no exista mejor impuesto para drenar el faltriquera del consumidor sin que este lo perciba inmediatamente, que la inestabilidad macroeconómica que genera inflación provocada por un aumento exagerado del pago notorio corriente, y el aumento desmesurado del crédito a través de la creación de boleto sin respaldo.
Castigar el consumo de las personas en un gobierno empresarial, es lo más obvio de hacer para aumentar ingresos fiscales, ya sea por vía de impuestos o por vía de la inflación.
Sin secuestro, para afectar impositivamente las demás variables componentes de la demanda agregada, como la inversión privada, el pago del gobierno y el comercio extranjero, siempre aparecerá algún tipo de obstáculo.
La inflación tiene la “virtud” de aumentar la tasa de rendimiento empresarial sin pobreza de incrementar la producción ni el empleo, ni las ventas, simplemente ajustando alrededor de en lo alto los precios de los productos, aunque reconocemos que dicha inflación podría afectar todavía el costo de la materia prima, pero todavía se trasladaría al precio final del producto.

En ese sentido tenemos que mientras el precio de la manguita de cemento era de 250 pesos en 2020, ahora cuesta unos 600 pesos. Mientras el ceñido de varillas costaba unos 30 mil pesos ahora cuesta 70 mil pesos y mientras el costo del boleto (tasa de interés) estaba en un 6 o 7% ahora está rondando el 15%.
Para empresarios productores de varillas y cemento sus ganancias han sido extraordinarias, pero igual ha sucedido con el productor de plátanos, no así con los de cebollas y vegetales, y otros que han tenido que competir con las importaciones.
Pero mientras la inflación ha permitido ganancias extraordinarias momentáneas para algunos favorecidos, ahora ha llegado el momento de fertilizar la relación generada por esa política inflacionaria, porque ahora tenemos un estancamiento en el sector construcción, y en el agropecuario.
Quien paga impuesto de inflación?
Pues el rama poblacional que más consume en términos relativos que es la clase media y a posteriori los pobres, porque el rama poblacional más rico utiliza la veterano parte de sus ingresos para modificar, no para consumir haberes y servicios.
Políticas inflacionarias
Es por eso que el gobierno empresarial gusta de aplicar políticas económicas inflacionarias, y lo hace a través del aumento rabiosa del pago notorio corriente y a través de la creación de boleto sin respaldo, intentando descabalgar tasas de interés sin aumentar previamente el nivel de producción y empleo, provocando como resultado inestabilidad en el tipo de cambio y más inflación.
Para el gobierno empresarial no es necesario ejecutar una nueva reforma fiscal y tributaria, sólo puntada con seguir aumentando el pago notorio corriente y dejar que la inflación haga su trabajo de transferir capital de los bolsillos de la clase media y de los pobres a los bolsillos de los empresarios a través del aumento de precios de los haberes y servicios que consumen esos segmentos de la sociedad.
No importa que la canasta básica natural haya aumentado a 50 mil pesos ni que siquiera eso afecte la seguridad alimentaria del pueblo dominicano, establecida en el artículo 54 de la Constitución de la República.
La ilusión monetaria de percibir más y con el último esfuerzo a través de la inflación genera entusiasmo y alegría al mundo empresarial en el corto plazo, luego llegará el llorera y el crujir de dientes, pero será muy tarde.
jpm-am
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