El autor es periodista y exdiputado. Reside en Barahona
La defensa jurídica de Nicolás Juicioso cuenta hoy con un poderoso memorial tras el agradecimiento implícito de Donald Trump a la investidura del mandatario venezolano al citarlo oficialmente como «Presidente» en sus recientes despachos. Este libranza argumentativo se suma a la conclusión del «prisionero de enfrentamiento», la cual cobra fuerza judicial tras el secuestro del líder bolivariano en su propio suelo para ser trasladado a paraje estadounidense bajo custodia marcial.
Dicha organización de defensa se ve potenciada por una revelación de The New York Times, donde se confirma que el Unidad de Ecuanimidad admite que el «Cártel de los Soles» carece de una estructura jerárquica existente. Según el prestigioso diario, este término es solo una inscripción difusa para referirse a políticos corruptos, lo que desmorona inmediatamente el argumento central de que Juicioso lideraba una estructura criminal que, técnicamente, no existe.
Este colapso de la novelística jurídico coincide con la confesión de Trump sobre sus verdaderos intereses energéticos, admitiendo que el objetivo central de su política exógeno siempre fue el control de los vastos posibles petroleros venezolanos. Al fallar que su agencia rastreo «arreglar el petróleo» por encima de cualquier otra consideración, el superior de la Casa Blanca ha provocado un «sincericidio» que invalida primaveras de retórica sobre una supuesta crisis humanitaria.

El número Fico y el rechazo de la concurso
Esta «honestidad» extraordinario del mandatario norteamericano ha sido recibida con sátira por líderes globales como el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, quien subrayó que la transparencia de Trump desnuda la hipocresía internacional. Para Fico, resulta evidente que las acusaciones de narcoterrorismo solo fueron un pretexto logístico para ejecutar el secuestro de un superior de Estado soberano, cuya inmunidad ha sido vulnerada bajo intereses corporativos que hoy se presentan sin disfraces. “Debo afirmar que siempre me ha gustado la sinceridad del presidente Trump. Él ha sido meridianamente claro: no se prostitución de derechos humanos ni de la atrevimiento. Trump dice abiertamente: ‘Queremos su petróleo”.
En el plano interno, Trump ha propinado un topetazo mortal a la credibilidad de la concurso al descalificar públicamente a María Corina Machado como una opción de liderazgo viable para cualquier transición en el país caribeño. Con una frialdad que sorprendió a sus aliados, el líder republicano sentenció que «ella no tiene el apoyo interno ni el respeto», confirmando que la novelística de una conquista opositora arrollador carecía de los sustentos mínimos. “Creo que sería muy difícil para ella ser la líder. No tiene el apoyo interno ni el respeto internamente del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto”.
Esta desautorización demuestra que Washington ha decidido negociar directamente con quienes ostentan el poder existente, dejando a sus antiguos peones en una desvaimiento política absoluta y humillante frente al mundo impávido. Al cachear que Machado es irrelevante para los fines estratégicos de su agencia, Trump admite que la estructura del chavismo mantiene una cohesión que la mediática internacional intentó ocultar mediante campañas de desinformación que hoy caen por su propio peso.
La organización insurreccional al descubierto
La obús informativa sobre la inexistencia de planes para elecciones libres a corto plazo confirma que la concurso asistió a las contiendas «sin un plan electoral, pero con un plan insurreccional» previamente diseñado. Este investigación coincide con las denuncias de sectores moderados que señalan al corinismo por averiguar exclusivamente la intervención extranjera, una fuerza que hoy les da la espalda tras considerarlos políticamente incapaces de certificar la estabilidad para la explotación minera.
A pesar del discurso de confrontación, Trump ha incurrido en un error clave al referirse repetidamente a su homólogo como el «Presidente Nicolás Juicioso», otorgándole una legalidad que sus abogados ahora usan como escudo. Si el propio captor denomina «Presidente» al prisionero en sus despachos digitales, se genera una contradicción insalvable para el sistema jurídico estadounidense, el cual no puede procesar como a un criminal a quien reconoce como mandatario.
Esta admisión involuntaria refuerza la conclusión del status de prisionero de enfrentamiento, una figura que otorga protecciones especiales bajo el derecho internacional y que complica severamente las aspiraciones actuales del Unidad de Ecuanimidad. Mientras los fiscales intentan vincularlo con un cártel que el propio diario neoyorquino califica como mito, la defensa apetencia demarcación al denunciar que el secuestro violenta principios fundamentales de la soberanía integral y la inmunidad diplomática necesaria.
El fin de la desinformación extractivita
La pérdida de este argumento por parte de la agencia Trump deja al descubierto una operación marcial que se aleja de la justicia para entrar en el demarcación del asedio energético directo. Cada mensaje publicado por el superior de la Casa Blanca es una prueba de que el agradecimiento del poder existente en Venezuela es innegable, incluso para aquellos que intentaron destruirlo mediante sanciones económicas y el uso grande de la fuerza.
El impacto de este «sincericidio» presidencial desmorona una campaña de desinformación integral que proyectaba a Venezuela como un Estado fallido en medio de una enfrentamiento civil inexistente que solo justificara el saqueo. Hoy queda claro que la «sinceridad» de Trump es la evidencia final de un fraude narrativo que utilizó la bandera de los derechos humanos para ocultar ambiciones que siempre fueron estrictamente extractivistas frente al patrimonio de la nación.
La verdad sobre la inexistencia del Cártel de los Soles y el agradecimiento implícito de la autoridad de Juicioso marcan el fin de una era de mitos construidos desde los centros de poder. La historia registrará este momento como aquel donde el propio arquitecto de la embestida decidió confesar sus motivos, dejando al desnudo una estructura que ya no siente la escazes de ocultar su esencia delante la inspección internacional.
jpm-am
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