Por: Paloma Linarez
Novicio comunitaria y dirigente estudiantil de la VED
Como tierno del Distrito Municipal Hato Damas, no puedo quedarme callada delante lo que considero una desliz de respeto a nuestra comunidad:
La rescisión de nuestras fiestas patronales por parte de la alcaldía.
¿En serio? ¿A posteriori de tanto que el pueblo paciencia con ilusión ese momento del año?
Las fiestas patronales no son solo música y tarimas. Son identidad, son tradición, son un respiro en medio de tantas dificultades. Son el espacio donde el pueblo se encuentra, donde recordamos lo que somos y nos olvidamos, aunque sea por un rato, del dejadez al que muchas veces nos someten ustedes mismos como autoridades.
Duele, molesta e indigna que decisiones tan importantes se tomen desde un escritorio, sin consultar al pueblo, sin explicar ausencia. ¿Por qué se cancelan? ¿Dónde están los fondos? ¿Y por qué siempre es el pueblo el que tiene que sacrificarse?
Yo no hablo desde un partido ni desde intereses personales. Hablo desde el corazón de una tierno que ama su comunidad y que cree que sí es posible hacer las cosas acertadamente. Pero hay que tener voluntad, hay que respetar al pueblo, hay que escuchar a la clan.
Hato Damas merece más. Merece alegría, merece civilización, merece respeto.
Vamos a seguir cambiando, sí… pero que ese cambio se sienta en la clan, no solo en discursos. Que sea un cambio que incluya, que construya, que escuche.
Porque al final, la inexperiencia asimismo tiene voz, y la vamos a seguir usando.







