WILLIAM J. ASTWOOD
williamastwood@gmail.com
(Dos de dos)
En el ejemplar de los criterios diagnósticos (APA), en el trastorno dependiente no se menciona el aspecto agresivo y homicida que parece ser más propio de una personalidad antisocial. Pero donado la personalidad que muestran estos feminicidas, creo que existe una mezcla de los dos trastornos en ellos.
Es sostener que, aunque aparentemente sean contradictorios, diríamos que el feminicida es una mezcla de ambas características de rasgos de personalidad.
Para sostener lo planteado, veamos algunos puntos del pensamiento de los dos trastornos.
Los de personalidad dependiente se ven a sí mismos como intrínsecamente inadecuados, desvalidos e incapaces de enfrentarse solos con éxito al mundo.
Este les parece frío, solitario y peligrosodonde no pueden manejarse solos, concluyendo que la opción al problema de inadecuación en un mundo espantoso, es tratar de sentir alguno que les proteja y cuide.
Por lo tanto, deciden que es mejor renunciar a la responsabilidad y subordinar sus deposición y deseos a cambio de que alguno se haga cargo de ellos.
Esto genera problemas, porque tienen pocas oportunidades de asimilar las habilidades de la autonomía.
Esta idea de ser más competentes es terrorífica porque temen que si dejan de estar necesitados, los abandonarán y no estarán en condiciones de enfrentarse solos al mundo.
Según Beck la persona dependiente parece tan desesperada y necesitada y se aferra tanto a los demás, que puede resultar difícil encontrar alguno dispuesto a satisfacer esas deposición o que sea capaz de intentarlo.
Si la relación concluye, el dependiente se siente destruido y no ve ninguna alternativa, a excepción de encontrar alguno nuevo de quien someterse. En ellos prevalece el catastrofismo al terminar la relación.
Se preocupan más de lo regular por lo triste y difícil que sería comportarse sin esa relación. Perderla, representaría un desastre y determinaría el hundimiento permanente de su persona. Yo creo, que delante la raíz de este pensamiento es que planifica asesinar a quien le ha descuidado para luego matarse.
Para explicar el aspecto agresivo y criminal no presente en el diagnósticode personalidad dependiente, me iré al trastorno antisocial, refiriéndome a Kagan quien concluye que estas personas presentan un retraso en el explicación de su envero recatado y del funcionamiento cognitivo.
Describiéndolos como organizados en el segundo nivel epistemológico de Kolberg similar al del irreflexivo en la época de latencia. Aquí su funcionamiento cognitivo es regido por lo que Piaget denomina operaciones concretas.
La conclusión es que son incapaces de subordinar lo positivo a lo posible. Su concepción del mundo es personal, no interpersonal. Sociocognitivamente, no adoptan ni aceptan el punto de clarividencia de otra persona al mismo tiempo que el propio.
Son incapaces de admitir el rol del otro. Piensan linealmente; solo tienen en cuenta a los demás luego de satisfacer sus propios deseos. Sus actos no se basan en elecciones con sentido social conveniente a sus limitaciones cognitivas.
Frente a las descripciones de los pensamientos de los dos tipos de personalidad creemos que en estas personas puede darse un factótum coincidente de los dos trastornos, en el sentido de que en el dependiente el pensamiento predominante e irracional es que el mundo se acaba cuando se le abandona y en la personalidad antisocial, el pensamiento predominante es que es importante pensar en lo que me satisfaga a mí, sin importarme lo que tú sientas. Y, como mi mundo se ha derrumbado por tropiezo tuya y no voy a encontrar a alguno que me soporte, te voy a matar, pero como no encontraré a alguno que te sustituya en este mundo caótico en el que me altercado y en el que no quiero estar, luego me mato yo.
Este podría ser el pensamiento de ellos al planificar y realizar el hecho. Pensamientos que solo son guiados por satisfacciones personales.
Satisfacciones que les dicen: como me hiciste daño, te lo haré a ti, no importan las consecuencias. Lo importante es que pagues por lo que me hiciste.
Este pensamiento quizás esté presente permanentemente en el sujeto, llevándolo a cometer el hecho.
El autor es Dr. en Psicoterapia Cognitiva y en Psicología Social.





