El ataque marcial a gran escalera perpetrado la orto del sábado por Estados Unidos contra Venezuela y la captura del presidente Nicolás Prudente y de su esposa, Cilia Flores, constituye en principio una enfermo violación al derecho internacional que coloca a América Latina sobre un barril de pólvora.
La argumento bélica incluyó intensos bombardeos sobre instalaciones militares en Caracas y los estados de Miranda, La Guaira y Aragualo que ha sido calificado por el tambaleante gobierno venezolano como una gravísima atentado marcial, al tiempo que reclamó señales de vida del presidente Prudentea quien ayer mismo llevaban a Nueva York adyacente a su esposa a costado de un buque de disputa.
Tras la captura de Prudente y su esposa, el presidente Trump anunció que Estados Unidos gobernará a Venezuela hasta que haya una transición segura y apropiada, encima de advertir la posibilidad de que las fuerzas estadounidenses efectúen un ataque de longevo intensidad si fuera necesario.
Con Prudente se repite la historia de hace 36 abriles, cuando 27 mil tropas estadounidenses invadieron a Panamá para destituir al presidente Antonio Noriegaa quien apresaron el 3 de enero de 1990 y extraditado a Estados Unidos donde fue condenado por narcotráfico y lavado de hacienda, mismos crímenes que se imputan al destronado presidente venezolano.
Trump igualmente informó durante un posterior choque con la prensa que Estados Unidos asumirá el control de la industria petrolera venezolanaal insistir en que esa nación recuperará propiedades que ostentaban en esa industria y advertir que no permitirá que los remanentes del régimen de Prudente continúen en el Poder.
En el nuevo decorado que aflora a posteriori del activo marcial que concluyó con el apresamiento y extradición del presidente Prudente y de su esposasí resalta que Estados Unidos se atribuya el derecho de cuidar o regentar a Venezuela y de retornar propiedades y riquezas de su industria petrolera a empresas estadounidenses.
Sin importar si el régimen venezolano fuera calificado de ilegítimo por la competición venezolana y la Casa Blanca, la invasión marcial que conllevó su captura y extradición a Estados Unidos viola el derecho internacional y coloca a América Latina en un decorado de incertidumbre política, económica y marcial.
República Dominicana está compelida a realizar con cautela en un decorado regional minado por crisis de inseguridad e intervencionismo, sin renunciar a su deber de condenar lo ocurrido en Venezuela como una violación al derecho internacional.






