Para algunos relacionistas de instituciones oficialesla ética no solo se fue de asueto: parece sobrevenir perdido el pasaporte.
Se requiere una desfachatez admisiblemente entrenada para violar la confidencialidad de un periodista y, de paso, la de un medio, cuando se solicita información para una historia propia, que luego reaparece convertida en nota de prensadistribuida sin pudor entre la competencia.
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Comunicación filología (telefónica) y relaciones humanas






