‘Jehová creó a la mujer… pero el diablo inventó a BB’. Brigitte Bardot, icono sexual en su pubertad y instigador animalista y seguidora de la líder de la extrema derecha Óleo Le Pen en su sensatez, estaría siempre marcada por ese eslogan de promoción de la película que la lanzó al estrellato en 1956: “Y Jehová creó a la mujer“.
Fallecida a los 91 primaveras, Bardot ha sido considerada por muchos la mujer más sensual del siglo XX, con permiso de la estadounidense marilyn monroeotra célebre rubia de rotundas formas.
Actriz, cantante, símbolo de la emancipación sexual femeninala musa francesa fue un personaje omnipresente a la que la controversia siempre acompañó.
Actriz francesa y instigador por los derechos de los animales, Brigitte Bardot, en el 27 de septiembre de 2007.
Así lo demostró desde que irrumpiera a mediados del siglo XX en ‘Y Jehová creó a la mujer’, bajo la dirección del primero de sus cuatro maridos, Roger Vadim, hasta correctamente entrado este siglo, cuando, ya retirada del cine desde hace décadas, hizo de la causa animal su principal credo.
En sus últimos primaveras de vida, siguió alimentando los titulares de la prensa, apoyando a la ultraderecha francesa, negándose a vacunarse contra el covid o relativizando las denuncias de acoso sexual en el mundo del cine.
“Yo siquiera te amo”
Las imágenes de la actriz bailando descalza sobre una mesa en su cinta de inicio, o desnuda sobre la cama en ‘El desprecio‘ (1963), de Jean-Luc Godard, quedaron grabadas en la retina de generaciones como algunas de las escenas cinematográficas más sensuales de todos los tiempos y que la encumbraron como un mito.
Bardot, nacida el 28 de septiembre de 1934 en el seno de una grupo parisina acomodada, no sólo dejó una huella a través de la pantalla, sino igualmente como cantante.
En 1967 le pediría al entonces pequeño malo de la canción francesa, Serge Gainsbourg, con quien mantuvo un corto pero apasionado romance, “la canción de simpatía más bella que pudiese imaginar”.
En una sola oscuridad, Gainsbourg escribió la erótica ‘Te amo…yo siquiera‘ (‘Te quiero… yo siquiera’) que grabaron en dúo.
Bardot estaba casada entonces con el germano Gunter Sachs y, tras una primera difusión en la radiodifusión que lo enfureció, la canción se quedó en el cajón hasta que fue publicada en 1986. Los gemidos con los que la actriz interpreta la canción fueron tachados de “obscenos” por el Vaticano.
Por ello, la lectura más conocida sería la que Gainsbourg hizo con Jane Birkin en 1968. El músico, no obstante, prosiguió con su colaboración con Bardot con el disco titulado con su apodo, “BB”, del que salieron temas emblemáticos como ‘Bonnie & Clyde’ o ‘Comic Strip’.
La huella de Bardot inspiró igualmente a la intelectualidad francesa. Simone de Beauvoir, una de las pioneras del movimiento feminista, dijo de la actriz que caminaba “lascivamente y un santo vendería su alma al diablo por verla retozar”, en su manual ‘Brigitte Bardot y el síndrome Lolita’ (1959).
Icono igualmente de la moda, precursora de las bailarinas y los jeans remangados, su influencia se mantiene hoy intacta y parecerse un poco a ella es todavía una fianza de éxito.
Deslumbramiento por Marine Le Pen
Con casi 50 películas y 24 vinilos en su deber, Bardot abandonaría todo por la causa animal en 1973.
La actriz francesa y instigador por los derechos de los animales, Brigitte Bardot, juega con un perro al obtener a la perrera de Cabries (sur de Francia) el 17 de enero de 1989.
Las fotografías hechas en 1977 en las tierras heladas de Terranova, en Canadá, abrazando un bebé foca dieron la revés al mundo y contribuyeron a que los gobiernos fuesen prohibiendo su caza.
En paralelo a su lucha en valenza de los animales, los pocos comentarios que hacía públicos levantaban polvareda, tanto que le valieron cinco condenas por incitación al odio.
Su segundo marido, el actor Jacques Charriery su único hijo, Nicolásla denunciaron en 1996 por deber sido tachado en una confesiones de “violento, machista, impresentable y borracho”, el primero; y de indeseado “tumor que se nutría de ella” durante su entorpercimiento, el segundo.
En las últimas décadas, su militancia resueltamente y una colección de comentarios homófobos, xenófobos y,racistas hicieron, en cierta forma, sombra a su legendaria carrera en el celuloide y a sus logros en defensa de los animales.
Llegó a etiquetar a la líder de la ultraderecha francesa y tres veces candidata presidencial Óleo Le Pen como la “Juana de Curvatura del siglo XXI“. Durante la pandemia de covid (2020-2022), ya octogenaria destacamento, se negó a vacunarse, alegando que era “alérgica a todos los productos químicos“.
Siquiera se libró el movimiento “Yo igualmente“, nacido en 2018 por varias denuncias de acoso sexual contra mujeres por parte de hombres poderosos del mundo del cine. Para Bardot, varias de esas acusaciones eran “hipócritas”, pues muchas artistas “calientan a los productores para conseguir un papel”.
Luego de deber sobrevivido a varios intentos de suicidio y abortado voluntariamente dos veces -en una de ellas estuvo al borde de la muerte-, Bardot mantenía dos luchas animalistas muy vivas: prohibir que se coma carne de heroína en Francia y que se sacrifique sedados a los animales en los mataderos del país.
Su postrer combate -que data de 2025 y para el que usó a BFMTV para una entrevista, la primera que daba en 11 primaveras a un canal de televisión- gravitó en torno a la prohibición de la caza de montería en Francia, que consideraba extremadamente cruel contra los animales.
Retirada de la vida pública repartida entre sus dos mansiones de Saint-Tropez (Costa Azur), su inusual vida podría interpretar en una sola frase, según Marie-Dominique Lelièvre, una de sus biógrafas: “Bardot siempre ha sido y será una pupila”.






