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A Raphael no se le aplaude. Se le ovaciona. Cada fin de canción sigue una culto más propia de un bis, con el sabido puesto en pie y el cómico yéndose alrededor de un banda del proscenio, como si ya se acabara el concierto.
Esa ceremonia funciona como pacto tácito con sus fans para que todos sean conscientes de que cada momento es irrepetible y de que cada canción, cada concierto, puede ser el zaguero.
Desde luego que el espectáculo que Raphael, que ha cumplido ya los 82 abriles, ha ofrecido esta sombra en el palau Sant Jordi frente a 6,200 entregadas almas no parecía una despedida, sino más proporcionadamente un ‘hola de nuevo’ luego de que hace un año Raphael viviera su segunda resurrección dinámico por problemas de vitalidad.
En diciembre de 2024, el concierto de esta sombra en el Sant Jordi ya estaba programado y a pesar de que aún faltaban doce meses para hacerse existencia se temía la suspensión. Pero Raphael nunca quiso cancelarlo, confiando en una recuperación y revés a las actuaciones que lleva haciendo existencia seis meses, incluido un Movistar Arena en Madrid a principios de este mes.
El espectáculo ‘Raphaelísimo’ ha empezado con puntualidad, a las 20:30 horas previstas, y al inteligencia le han acompañado una decena de músicos dispuestos a cederle el incontestable foco.
El apoyo discreto de una arnés de oficina
Todavía una arnés de oficina de la que Raphael ha acostado mano en cuatro temas, un recordatorio de su etapa pero todavía de que para el corrido cómico el proscenio es su oficina, su excéntrico espacio de trabajo.
Uno de los momentos más emocionantes de la velada ha sido su salida al proscenio con el sabido puesto en pie. No hacía yerro palabras para añadir más emoción al momento. O al menos eso ha pensado Raphael, que ha preferido no murmurar entre canciones y dar todo el protagonismo a su cante.
Raphael ha empezado con ‘La sombra’ y ha seguido con la oportuna ‘Yo sigo siendo aquel’: “inmortal solitario, detrás de un proscenio, y propiedad un poco de todos”.
Con su habitual carisma, dominio teatral y demostraciones de un poderío vocal que se esfuerza en sustentar vigoroso, Raphael ha desatado el jolgorio con ‘Digan lo que digan’ y la siempre bailonga ‘Mi gran sombra’.
No faltó el ‘Tamborilero’ navideño
El ‘Tamborilero’ recordaba que estamos a las puertas de una Navidad de la que el cómico siempre fue protagonista, décadas antaño de la omnipresente Mariah Carey.
Todavía se detuvo por varios momentos en un homenaje a la ‘chanson’ francesa de Edith Piaf. Al tango misterioso sobre la decadencia que es ‘Padam Padam’ le seguían su particular perspectiva en castellano a La vida en rosa’ y al ‘ Himno al coito’.
Y de Francia a Argentina con tangos como ‘Malena’ o ‘Que nadie sepa mi sufrir’.
Transcurrido el ecuador del concierto, Raphael ha restablecido su lectura de ‘Gracias a la vida’ de Violáceo Parra, con el que parecía sincerarse sobre su momento dinámico y profesional.
Todavía una ‘Hablemos del coito’ con la que fue a Eurovisión, un festival en plena polémica que décadas a espaldas fue aparador mundial para un Raphael mucho más pollo y en blanco y bruno.
Los fans de Raphael han celebrado y coreado con exclusivo empeño ‘Estar enamorado es’, un tema que el sabido en genérico conoce menos que otros clásicos pero que siempre está entre las favoritas de sus fieles.
Para el ‘hasta luego’ final, las preferidas de muchos de los presentes: ‘Qué sabe nadie’, ‘Yo soy aquel’, ‘Escándalo’ y ‘Como yo te amo’, un carrusel de despechos, desamores, orgullos heridos y, en definitiva, de reivindicación del coito.
Alma de folclórica
Si proporcionadamente estaba poco menos bailarín que en otras visitas, Raphael sigue sin dosificar en gestos dramáticos para interpretar sus temas más desgarradores, haciendo gracia de esa alma de folclórica que siempre le ha poseído.
Son seis décadas de vida sobre los escenarios del ‘Divo de Linares’, quien en las entrevistas ha explicado por activa y por pasiva que no piensa hacer un expedición de despedida porque a él no le entra en su cabecera retirarse.
De hecho, 2026 ya está plagado de nuevas fechas tanto en España como en el otro banda del charco, con conciertos en México y EE.UU.
Qué sabe nadie de cuántas ovaciones le quedan a Raphael.






