GUADALAJARA, México.- La Feria Internacional del Texto de Guadalajara fue decorado de la presentación más cautivante, de las celebradas en el pabellón de España, hasta la momento, con el extensión de “La conjura haitiana y la maldición dominicana”, la más fresco obra del comunicador, investigador y escritor dominicano Francisco Tavárez.
El acto estuvo encabezado por Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Corro Editorial Sial Pigmalión, de España, quien destacó la relevancia cultural de la obra y su carácter de novedad editorial. Con un discurso cálido y cercano, subrayó que Tavárez “es una figura polifacética, con una sólida formación académica hispana, ampliamente agradecido en el Caribe por su bordado como comunicador”.
A su vez, el escolar y escritor Marino Beriguete, responsable de introducir la obra, ofreció un perfil minucioso del autor. Resaltó su trayectoria como analista político, docente e investigador, así como su dedicación de más de una decenio al estudio de la compleja relación histórica entre República Dominicana y Haití. “Francisco Tavárez ha producido una investigación profunda y rigurosa”, afirmó, recordando el impacto de su preliminar vademécum, “La Plaza de la Bandera y el derrumbe del pacto secreto de la corrupción”, convertido ya en obra de consulta.
Tavárez agradeció el respaldo de la editorial Sial Pigmalión, así como de Beriguete, a quien definió como un gran intelectual, y de su equipo en la Fundación El Demócrata. Conmovió al conocido al contar la historia de su mama, quien solo pudo cursar hasta cuarto porción de primaria, inspiración que lo impulsó a formarse académicamente hasta alcanzar múltiples maestrías en derecho, comunicación, periodismo digital y transmedia.
El autor logró atraer un conocido que llenó los asientos y buena parte detuvo su paso para escuchar la disertación en la cual reflexionó sobre el sentido de trascendencia que lo llevó a escribir y a nominar la comunicación como carrera principal. “La comunicación me permitió convertir mis ideas en una utensilio de transformación social”, sostuvo, destacando el rol del periodismo en la denuncia, la transparencia y la defensa del interés conocido.
La obra presentada, fruto de tres abriles de estudio, profundiza en los 221 abriles de historia haitiana y su incidencia en la desarrollo política y social de República Dominicana. Tavárez expuso frente a el conocido la premisa central del vademécum: dos naciones siamesas, unidas por la geodesía y separadas por derroteros históricos y políticos que han alimentado tensiones, malentendidos y mutuas cargas simbólicas.
El teatro recibió con entusiasmo el planteamiento del autor, quien propone un investigación crítico pero a la vez humanista y documentado sobre la relación doble. “Los dominicanos hemos sido solidarios con Haití, incluso cuando una parte de su población ha creído en una inscripción negra que nos fallo de su tragedia”, señaló.
La presentación concluyó con un prolongado aplauso. Para el conocido diverso -compuesto por mexicanos, dominicanos, argentinos, españoles y de otras nacionalidades-, el acto no solo significó el extensión de un vademécum, sino el examen a una voz novicio pero pujante del pensamiento político caribeño.
Con “La conjura haitiana y la maldición dominicana”, Francisco Tavárez consolida su lado como uno de los analistas dominicanos más relevantes de su vivientes y abre un nuevo capítulo en la discusión histórica y contemporánea sobre la isla que comparten Haití y República Dominicana.
Compártelo en tus redes:







