Las perspectivas económicas de la República Dominicana no son alentadoraspor lo que el país requiere con aprieto un “nuevo relanzamiento” que permita revertir la desaceleración que marca el 2025.
Así lo declaró el economista Francisco Tavárez a N Digital, donde analizó el fresco comportamiento del crecimiento financiero dominicano en este año.
Tavárez señaló que el crecimiento de escasamente 1.1% registrado en septiembre de 2025 confirma la tendencia de desaceleración que ha caracterizado todo el año y que deja sin bases sólidas la meta oficial.
“No existe fianza mínima de que la bienes crezca un 3.0%, como se pronosticó en el zaguero examen del Ámbito Macroeconómico del Profesión de Hacienda y Posesiones”, advirtió, encima de señalar que las proyecciones más realistas apuntan a cerrar el año en torno a 2.5%, por debajo del crecimiento potencial del país.
El economista destacó que, en este momento, los factores externos no pueden considerarse determinantesya que la raíz del problema se encuentra en las políticas internas.
Criticó la equivocación de consistencia de la política monetaria, marcada por subidas y bajas en la Tasa de Política Monetaria que no han acabado estimular el crédito ni la inversión. “No ha habido propósito concreto en el crédito, ni en el consumo de los hogares”, puntualizó.
Asimismo, explicó que la inefectividad de la política monetaria para ceñir las tasas activas de la banca mantiene el crédito inaccesible para hogares y empresas, lo que ralentiza los dos motores principales del PIB: consumo e inversión. Esta situación, dijo, agrava el freno financiero y compromete el desempeño de los próximos meses.
Insistió en que el país necesita un relanzamiento profundo de la bienesacompañado de reformas estructurales que fortalezcan la sostenibilidad de las finanzas públicas, mejoren los salarios reales y permitan retomar un crecimiento cercano al 5% anualconsiderado el nivel potencial dominicano.
“El maniquí productivo está dando signos de agotamiento. No se puede seguir con el mismo trama”, concluyó el economista, reiterando que sin cambios significativos, el país podría desavenir un período prolongado de bajo dinamismo financiero.







