
A partir de sus procesos eleccionarios internos del domingo 3 de agosto, el Partido la Fuerza del Pueblo, en el plano específico y provincial, pasa por un examen muy peligroso, nos referimos a su división, que palabra hasta de las renuncias de sus principales dirigentes.
Los encontronazos se iniciaron a partir de que el titulado Andrés Acosta y sus seguidores lograran barrer en todos los organismos de dirección y luego se recrudecieron al ser escogidos al Comité Político a 4 dirigentes del municipio de Salcedo y ni siquiera uno de esta ciudad francomacorisana.
Al citarse en la hueco Enmanuel Trinidad y Juan José Rosario, entre otros connotados dirigentes, corren por debajo de la mesa alegadas renuncias y documentos enviados a su líder, doctor Leonel Fernández, para que resuelva los entuertos políticos en el municipio y la provincia Duarte.
Fernández en su condición de conocedor por dónde entra el agua al coco, debiera venir a mover las barajas, porque permitir que continúe la división carcomiendo sus estructuras de dirección, su partido podría sobar con más empeño el polvo de la derrota en las venideras elecciones nacionales del 2028.
En amplio sectores políticos de esta ciudad se dice que sería muy benefactor para el PLD que continúe la citada división en el Partido la Fuerza del Pueblo, razón de que sus renunciantes podrían retornar a vestir el traje morado, que vistieron con éxitos desde la lapso del 70, bajo la sombra del profesor Juan Bosch.






