Santo Domingo, RD.– El mitrado de la Diócesis de Higüey, Jesús Castro Marteexpresó preocupación este domingo por la equivocación de títulos en el ámbito accesible, que, según explicó, se ha convertido en el “enemigo silencioso” de la sociedad dominicana.
El representante religioso destacó que esta situación se ha transformado en una desgracia que amenaza el núcleo de la clan en la República Dominicana. «Hoy la clan está seriamente amenazada con la emergencia de títulos contraculturales que contravienen su naturaleza y representación», subrayó el prelado.
Castro Marte se pronunció sobre este tema premeditadamente de la polémica sentencia emitida por el Tribunal Constitucional, que anula las sanciones contra miembros de la Policía Doméstico (PN) y de las Fuerzas Armadas de la República Dominicana (FF. AA.), quienes no podrán ser penalizados por su preferencia sexual.
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«La Santa Mamá Iglesia Católica tiene claro el esquema de la clan nuclear: hombre, mujer e hijos. Hoy, una crisis marcada por presiones económicas como la inflación y el desempleo, y el impacto de cambios sociales y culturales en la comunicación y la crianza, se han convertido en desafíos para la cohesión accesible».
Monseñor Jesús Castro Marte, mitrado de la Diócesis de Higüey y vicepresidente de la Conferencia del Diócesis Dominicano, dio a conocer su postura a través de un mensaje publicado en redes sociales.
Rechazo total del mitrado a la sentencia TC/1225/25 del Tribunal Constitucional
El pasado jueves 20, el mitrado de la Diócesis de Higüey, Jesús Castro Marte, manifestó su rechazo a la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional, que elimina las sanciones a agentes policiales y de las FF. AA., afirmando que “la execrable sentencia constituye una afrenta para la fe cristiana”.
El prelado aseguró que la intrepidez del TC representa una muestra más de lo que definió como la “trepidante degradación social” que, según él, vive la República Dominicana, donde los títulos tradicionales “están en manos de personajes desaprensivos” y donde afirmó que crecen los “antivalores con permisividad e indiferencia” por parte de las autoridades.






