Si poco preocupa a economistas, gerentes, profesionales y todo dominicano, es la posibilidad de tener un mejor país, si ya no para sí, al menos para sus hijos. Es en esa tendencia que el Sr. René Grullón, presidente ejecutante del Conjunto Popular, se presenta en el marco de la Cámara Saco de Comercio en la República Dominicana (AmCham) como su orador invitado del mes.
Bajo el título “Velocidad, disciplina y visión: El futuro no dilación”, el orador Grullón nos presenta su visión de cómo podría ser nuestro futuro y cuales condicionantes son necesarias para alcanzar dicha meta. No pierde el tiempo estableciendo su criterio de que “el progreso se construye con el esfuerzo compartido, apostando por la innovación, la sostenibilidad y la inclusión digital, fortalecidos por la estabilidad de
tolerante.”
Acogiéndose con optimismo a la meta nación 2036 de duplicar el producto interno bruto, reflexiona acerca de lo que entiende son pasos obligatorios para alcanzar esa meta. En primer lado, afirma la penuria de poner la educación antaño que todo.
Ello incluye el cuido del entorno, promover una civilización de innovación y vigorizar la fe en nosotros mismos. Por ello cita la penuria de fomentar la ética y confianza, aunque con prudencia omite la penuria de erradicar la civilización de la impunidad que se ha impuesto en el país en las últimas décadas y que tanto corroe la fibra franquista.
Sin deslindar los retos que tenemos por delante, no deja de mencionar la calamidad del sistema de distribución eléctrico que requiere de soluciones fuera de la habilidad llevada a punta hasta ahora,
así como la tiento para romper la inercia en la calidad educativa de tan mengua calidad.
La visión que nos comparte René Grullón nos alienta a dejar detrás conceptos populistas y enfrascarnos con valentía en las reformas reales que requiere nuestra sociedad. Todos podemos soñar con un mejor país, pero eso no será en colchoneta a promesas, sino por medio de transformaciones que sólo serán posibles en la medida en que todos creamos en ello y que haya un liderazgo que haga caso omiso a la popularidad y piense en el futro de todos.






