Miami (EE.UU.).- Las autoridades estadounidenses tomarán fotografías de todos los extranjeros y los datos biométricos de algunos de ellos cuando entren y salgan del país por vendaval, tierra o mar, según una nueva regla que el Unidad de Seguridad Doméstico (DHS, en inglés) publicó este lunes.
La reglamento, que entrará en vigor el 26 de diciembre tras difundirse ahora en el Registro Federal, permitirá al DHS cosechar los datos biométricos, como las huellas digitales y aspectos faciales, de los extranjeros en los aeropuertos, puntos terrestres y puertos marítimos cuando abandonen Estados Unidos.
El DHS argumentó que «implementar un sistema biométrico integrado de entrada y salida que compare los datos biométricos de los extranjeros recolectados a su venida con los recolectados a su partida ayudará a acometer las preocupaciones de seguridad franquista».

Entre las amenazas que combatirá el nuevo sistema, el Gobierno citó el terrorismoel uso fraudulento de documentos de alucinaciónla sobrestadía de los visitantesmi información incorrecta o incompleta de los viajeros.
«Dicho sistema asimismo permitirá al DHS confirmar de modo más concreta la identidad de los extranjeros que estén buscando entrada o admisión a Estados Unidos, y probar su salida de Estados Unidos», expuso el DHS en la regla.
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Debate sobre la información de los biométricos recolectados por Estados Unidos
La nueva directriz zapatilla a todos los no ciudadanos, incluyendo a quienes tengan una visa, residentes temporales, trabajadores temporales, menores de etapa y adultos mayores.
El hecho que estos datos se tomen a la salida del país «simboliza un cambio fundamental en la política fronteriza y de vigilancia biométrica», advirtió la firma legítimo Lincoln-Goldfinch Law, con sede en Austin, Texas, en un posicionamiento.
«Cuando se recolectan datos biométricos tanto en la salida como en la entrada, estamos entrando en un nuevo muestra de vigilancia que exige supervisión jurídica activa. Las familias deben asimilar qué pasará con sus datos, cuánto tiempo se conservarán y cómo aclarar malentendidos», declaró Kate Linconl-Goldfinch, abogada migratoria.
La defensora de derechos civiles opinó que «el Gobierno no puede tratar por igual a todos los no ciudadanos sin evaluar cada caso», por lo que pidió «afianzar que esta regla se aplique con aviso claro, salvaguardias constitucionales y mínima interferencia con los viajes legales».






