El diccionario de la germanía española define la palabra animadversión como: “Respuesta inmunitaria excesiva provocada en individuos hipersensibles por la entusiasmo de determinadas sustancias, especialmente ambientales”.
Esta definición implica que una animadversión es un problema esencialmente químico. Se alcahuetería de cómo el cuerpo reacciona frente a la exposición de sustancias químicas.
El problema es más difícil de entender porqué sustancias que en principio son inofensivas para la mayoría de las personas, para otras pueden ser nocivas y hasta mortales.
En pocas palabras, un gran número de reacciones alérgicas serían el resultado de ataques de sustancias químicas que no han sido identificadas por los profesionales de las ciencias de la sanidad. Este punto es muy importante porque la detección y neutralización de la sustancia que provoca la animadversión (alérgeno) está directamente vinculada a la potencial cura definitiva de una animadversión.

Antiguamente de escribir este texto, se pensaba que los médicos diagnosticaban una animadversión cuando eran incapaces de identificar la causa de una enfermedad. Aunque esto sigue siendo cierto en algún calidad, ahora se puede proponer que, detrás de una animadversión hay sustancias químicas que deben ser identificadas. Estas sustancias suelen ser de procedencia externa, aunque asimismo se puede originar en el interior del cuerpo.
En la mayoría de los casos, el personal no especializado de sanidad, alcahuetería las alergias con fármacos antialérgicos. Esta forma de tratar las alergias no resuelve el problema. Por el contrario, sirve para apagar la amenaza del cuerpo avisando de que hay una sustancia química presente que está siendo nociva para el cuerpo.
Gracias a la propia naturaleza del cuerpo, mientras un antialérgico reduce y elimina las reacciones alérgicas no deseadas, nuestro propio cuerpo (el sistema inmune) se encarga de resolver el problema. Y efectivamente es capaz de resolver las alergias agudas.
Sin bloqueo, no resuelve los problemas que tienen que ver con alergias crónicas; las alergias que viven con un paciente y que le reducen su calidad de vida.
La cura definitiva de una animadversión pasa por la identificación de la sustancia o sustancias que producen la animadversión. Una vez identificada la sustancia debe ser inactivada químicamente. La inactividad química se logra alejando al paciente de esa sustancia. O admisiblemente, provocando un fortalecimiento en el sistema inmune que le permita al paciente exponerse a esa sustancia (alergeno) sin que su cuerpo reaccione de forma desfavorable.
En presencia de la pregunta ¿Es posible curar una animadversión?, la respuesta rápida con un enfoque puramente químico es que sí. No obstante, se entiende que el enfoque médico es más enredado ya que tiene que tomar en cuenta el sistema inmune del cuerpo.
Finalmente, desde la química se recomienda a los profesionales de ciencias de la sanidad que asimismo se considere al sistema endocrino cuando se trate de curar definitivamente una animadversión crónica.
huco71@gmail.com
jpm-am
Compártelo en tus redes:






