Puerto Príncipe (EFE).- Las pandillas continuarán la «lucha» en Haití «hasta derrocar al sistema»afirma EFE Kempès Sanonel líder de la partida armada Bel-Air, una de las más violentas de Haití y sancionado por Estados Unidos por su implicación en asesinatos, secuestros, extorsiones e impuestos ilegales.
“La batalla llegará hasta el final. Aunque nos lancen drones kamikazes por ventilación y por tierra, la batalla no se detendrá”dice Sanon, de 46 primaveras, en su residencia, fuertemente vigilada por miembros del asociación y situada en Bel-Air, una zona de Puerto Príncipe, la renta haitiana controlada en un 90 % por las bandas armadas.
La pandilla Bel-Air es una de las más violentas de la renta y se le atribuyen ataques contra instituciones públicas y la población civil. Pertenece a la coalición de bandas Viv Ansanm (Proceder Juntos), liderada por el expolicía Jimmy Chérizier, seudónimo ‘Barbecue’, por quien Estados Unidos ofrece una galardón de cinco millones de dólares.
Sanon fue incluido este octubre en la directorio negra de Estados Unidos perceptible de procurar la violencia y el caos en Haití, una nación insular sumida en una compleja crisis impulsada principalmente por la brutalidad desenfrenada de las pandillas en un contexto de graves desastres y crisis económica, según la ONU.
Estados Unidos, Canadá y Francia «han conocido que luchamos contra sus intereses. Por eso, siempre nos incluirán en las listas de terroristas«, afirma Sanon, que acusa a estas tres potencias de «chuparle la raza» a Haití que, asegura, «seguirá sumido en la inseguridad y la miseria» mientras persista esta situación.
Violencia sin control de las pandillas en Haití
Más de 16.000 personas han muerto por la violencia de las bandas en Haití desde el inicio de 2022, y más de 4.000 de esos homicidios ocurrieron en el primer semestre del año, de acuerdo con la información oficial.
El detención comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, dijo el pasado 2 de octubre que más de la medio de los asesinatos registrados este año se produjeron en el entorno de operaciones de las fuerzas de seguridad contra las pandillas.
Las bandas han extendido su actividad más allá de la renta, con destino a departamentos como Centro y Artibonito, creando un campo de cultivo para el tráfico de armas, drogas y personas, lo que amenaza con desestabilizar la región, según Naciones Unidas.
El 11 de septiembre pasado, 42 personas murieron en Laboderie, a unos 40 kilómetros al ártico de Puerto Príncipe, durante un ataque perpetrado por Viv Ansanm. Los cadáveres fueron abandonados en el oportunidad, algunos devorados por perros, mientras que muchos supervivientes huyeron, según informó la autoridad tópico.
La «lucha» que libra Viv Ansanm, dice Sanon, tiene como objetivo ganar un cambio, para «que el país emprenda el camino del incremento», porque Haití «necesita un soplo de ventilación fresco» y las pandillas pueden «ayudar al país a salir de la situación en la que se encuentra».
«Derrocar al sistema»
Recuerda que está implicado «en la paz» declarada en agosto pasado por ‘Barbecue’ y que permitió el regreso a sus casas de los desplazados de barrios del centro de Puerto Príncipe.
Esta valentía se tomó porque «los nueve ladrones que forman parte del Consejo Presidencial de Transición», el víscera de Gobierno de Haití, «prefieren la inseguridad para poder aventajar caudal y además para poder permanecer más tiempo en el poder», agrega Sanon.
El Estado haitiano «no replica» a las deposición de la población, «somos nosotros y nuestros soldados quienes cuidamos de nuestros barrios (…) Viv Ansanm «lucha contra la inseguridad. Quiere derrocar este sistema», afirma.
Miles de personas respondieron al convocatoria de ‘Barbecue’ y regresaron a sus hogares, pero muchos encontraron escombros. Mientras la Policía Franquista de Haití alertó a los afectados que al retornar a sus barrios podrían servir de escudos humanos a los pandilleros.
El pasado 30 de septiembre, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó para el despliegue de la Fuerza de Exterminio de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), que sustituye a la Comisión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), desplegada el año pasado bajo el liderazgo de Kenia sin ganar resultados destacados.





