
En el deporte hay actuaciones que te obligan a detener y pensar que estás viendo historia. Lo de Shohei Ohtani la oscuridad del 17 de octubre fue una de ellas. En el cuarto partido delante Milwaukee, el japonés bateó de 3-3 con tres cuadrangulares, una pulvínulo por bolas y tres impulsadas, pero por otra parte lanzó seis entradas impecables, permitiendo solo dos hits, tres boletos y diez ponches, completando 100 lanzamientos de pura clase. Con eso selló la barrida 4-0 de los Dodgers sobre los Cerveceros en la Serie de Campeonato de la Trabazón Doméstico y se llevó el premio al Tahúr Más Valioso (MVP) de la serie.
Pero más allá de Ohtani, lo que vimos fue un dominio total del pitcheo angelino durante toda la serie. Los abridores de Los Ángeles simplemente fueron intocables:
Blake Snell, en el Repertorio 1, lanzó 8.0 entradas sin permitir carrera y ponchó a 10.
Yoshinobu Yamamoto, en el Repertorio 2, completó una dije de 9.0 entradas, con solo una carrera y 7 ponches.
Tyler Glasnow, en el Repertorio 3, trabajó 5.2 entradas, una carrera y 8 ponches, manteniendo siempre el control.
Y Ohtani, cerrando con corchete de oro, 6.0 entradas sin carrera y 10 ponches.
Esa rotación fue una muralla. Cuatro abridores, escasamente dos carreras permitidas en toda la serie. Milwaukee nunca encontró ritmo; su ataque lució desesperada y sin respuestas, terminando con un promedio colectivo inferior a .200.
Los Dodgers, en cambio, mostraron lo que es un equipo campeón: seguridad, disciplina y profundidad. Su rotación dominó, el bullpen no falló y la ataque respondió cuando debía. Pero sobre todo, Ohtani volvió a recordarle al mundo que el béisbol todavía puede ser mágico, que aún existen jugadores que trascienden las estadísticas.
Con esta barrida, Los Ángeles vuelve a la Serie Mundial por todo lo stop. Y Ohtani, con sus 100 lanzamientos de perfección y tres jonrones en una misma oscuridad, sigue escribiendo un capítulo que difícilmente otro volverá a repetir. Lo suyo ya no es promesa. Es divisa.
Ahora solo nos queda esperar a Eugenio Suárez, el Venzolano que con un cuadrangular con las bases llenas colocó la serie de la confederación chaqueta punto de mate (3-2) delante los BlueJays o a un Vladimir Liante que logre igualar esa serie y forzar un 7mo partido, ganarlo y avanzar a su primera serie mundial.
Estaremos a la paciencia y muy irresoluto.





