Más de una decena de agentes de la Dirección Doméstico de Control de Drogas (DNCD) irrumpieron por error en la vivienda de una servidora del Poder Legislativo y de un agente de la Policía Turística (Politur), en Ciudad Nueva, en un confuso eficaz que dejó como saldo una puerta destrozada, vecinos aterrados y la dignidad de una comunidad afectada sin descargo alguna.
El despliegue de fuerza, calificado por residentes como un “aparataje desmedido”, generó pánico entre los ocupantes de la casa, así como en vecinos y transeúntes que observaron con estupor la forma en que el organismo antinarcóticos actuó sin la debida certeza ni el cuidado procesal que exige la ley.
El hecho ocurrió el viernes en la calle Beller bajo un esforzado aparataje de los miembros de la agencia antinarcótica, entusiasmo que congregó muchos vecinos del entorno, los cuales condenaron esa entusiasmo injustificada.
Puede interpretar: “Respaldo de Paz 2.0” ofrece resultados de primeras 12 horas: ¿qué ha acabado la Policía en tan corto tiempo?
Demandan revisión de protocolos de la DNCD tras repetidos errores en allanamientos y detenciones injustas
Según denunciaron los afectados, los agentes buscaban a un individuo que reside en el mismo edificio, pero por error rompieron la puerta de otra vivienda, exponiendo a personas trabajadoras y reconocidas en su comunidad como honestas y sin vínculos con actividades ilícitas.
La situación no solo provocó indignación y vergüenza entre los vecinos, sino que asimismo dejó a los afectados con la marca del escarnio manifiesto, pese a tratarse de funcionarios ejemplares que falta tienen que ver con la conducta indebida de terceros. Los afectados rehusaron ser identificado, pero en el sector todo la concurrencia los tiene como ciudadanos ejemplares.
Tras el desatino, los agentes prometieron reparar el daño material, aunque la huella decente y el trauma causado a la comunidad difícilmente podrán subsanarse con simples palabras.
El propio agente de Politur, víctima del atropello, intentó manejar el incidente de la forma más discreta y pacífica posible, evitando una confrontación maduro con los actuantes.
No obstante, organizaciones comunitarias y voces críticas recordaron que este no es un hecho incidental: la DNCD ha sido cuestionada en múltiples ocasiones por operativos mal ejecutados, errores en allanamientos y detenciones que han llevado incluso a personas inocentes a prisión, en algunos casos por negligencia y en otros bajo sospechas de intencionalidad.
La ciudadanía reclama que se revisen los protocolos de gala de la DNCD.






