La investigación que ordenó la procuradora universal de la República sobre la crimen en Santiago de cinco presuntos delincuentes durante un supuesto intercambio de disparos con una patrulla de la Policía no puede dejar un solo lengua en el gracia.
Son muchos los casos en que la intrepidez de investigar sólo ha servido para apañar y aplacar la indignación popular.
Por otra parte de cuestionar el método de la Policía para malquistar la delincuencia, la interpretación de la Policía sobre el alegado tiroteo ha sido refutada por familiares y testigos.
La suspensión de los agentes puede ser solo un primer paso en la investigación ordenada por la procuradora Yeni Berenice Reynoso para establecer la verdad sobre el sangriento suceso.
Se ha denunciado que tras la “ejecución” de los presuntos delincuentes los integrantes de la patrulla policial borraron todas las evidencias en torno al hecho e incluso despojaron de celulares a testigos. Los intercambios de disparos generan siempre muchas sospechas.
No hilván con que la Policía trate de testimoniar la bono bajo el alegato de que las víctimas pertenecían a una peligrosa bandada de sicarios al servicio del narcotráfico.






