Miles de ciudadanos participaron en la marcha de movilización convocada por el movimiento libre en redes sociales «Bloqueemos todo«, que buscaba mostrar el descontento en presencia de la situación económica, social y política del país. A pesar de la magnitud de la protesta, las autoridades lograron evitar bloqueos graves y sustentar el orden. Documentación de Delia Arrunategui.
Las protestas se desarrollaron desde temprano en distintos puntos del país, aunque sin afectar infraestructuras estratégicas ni registrar incidentes graves de modo generalizada. En total, se contabilizaron 812 concentraciones y bloqueos, con acciones destacadas en París, Lyon, Grenoble y Poitiers. A pesar de intentos de estrechar carreteras y el ataque a aeropuertos, la intervención policial impidió la formación de barricadas o cortes significativos.
Según el Ocupación del Interior, unas 200.000 personas participaron en las manifestaciones, mientras que el sindicato CGT elevó la emblema a 250.000. Más de 470 personas fueron detenidas a lo dilatado del día, 203 solo en la región parisina, y 399 permanecen en custodia. El entonces ministro del Interior, Negro Retailleau, destacó la operatividad de las fuerzas de seguridad, compuestas por 80.000 efectivos en todo el país —6.000 en París—, en evitar actos de violencia o boicoteo en infraestructuras esenciales.
Aunque la marcha superó las expectativas iniciales de billete de las autoridades, que habían estimado 100.000 manifestantes, el movimiento no logró cumplir su principal objetivo: paralizar el país.
En defensa de los servicios públicos
En las calles de París, decenas de personas se concentraron frente al Hospital Tenon, en el simbólico distrito 20. Allí los trabajadores sanitarios compartieron espacio con los puestos de un popular mercado que bordea el Centro Médico. David, trabajador del sector de psiquiatría en un hospital parisino, expresó su indignación e impotencia en presencia de las medidas del Gobierno en materia de sanidad pública:
«Tenemos muchas razones para manifestarnos como trabajadores de la sanidad, pero lo hacemos sobre todo por nuestros pacientes. Rechazamos la audacia del Gobierno de dejar de cubrir los medicamentos para quienes tienen enfermedades crónicas, y además el aumento de las tarifas médicas. Yo trabajo en psiquiatría, donde acompañamos a pacientes de por vida, porque necesitan tomar medicamentos siempre. Ahora esas personas tendrán que satisfacer mucho más por sus medicinas».
Las protestas se realizaron acoplado a posteriori del proclamación de un nuevo primer ministro, Sébastien Lecornu, que se convierte en el botellín de esta reunión, iniciada en 2022, y el tercero en poco más de un año.
Todavía se encontraba presente entre los manifestantes Lucy Castet, ex candidata a primera ministra por el nuevo Frente Popular, la coalición que lideró las últimas elecciones legislativas. Ella subraya la relevancia del sector sanidad en Francia:
«Esta marcha de movilización va a recordarle a toda Francia y al nuevo Primer Ministro hasta qué punto los franceses y las francesas están muy vinculados con su servicio manifiesto. Todavía hay muchas escuelas y liceos movilizados. Es verdaderamente importante que escuchen ese mensaje».
Horas a posteriori, en la Plaza de la República, histórico epicentro de las movilizaciones parisinas, cientos de estudiantes y colectivos sociales se reunieron para unirse a la movilización. Marie, estudiante universitaria, compartió su refrendo:
«Sí, hay un hartazgo generalizado que se siente en todos los sectores. Como estudiantes vemos a los trabajadores en huelga y nos sumamos a su lucha, porque sentimos el desprecio categórico del gobierno, que ignora los votos y lo que el pueblo le pide».
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