EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo
Conociendo el nivel de sensibilidad y la preocupación que marcan la vida y obra del presidente Luis Abinader, ahora que le ha tocado la difícil tarea de dirigir la nación rodeado de multitud que ayudan y de otros que solo buscan su propio bienestar, me permito hacer un llamado con tres temas sobre los cuales la sinceridad no ha llegado a su despacho en las informaciones que recibe.
El primero de estos temas y que de seguro una investigación sincera arrojará tenebrosos resultados es, el de la mafia que desde hace primaveras arropa al Consejo Estatal del Azúcar (CEA), con funcionarios y mafiosos de distintos niveles que despojan a personas humildes que han comprado de buena fe porciones pequeñas de terrenos y al final lo pierden todo, porque los invasores y la mafia hacen sus negocios.
Muchos dominicanos, incluyendo a periodistas que adquirieron solares de buena fe, han sido despojados de sus derechos, porque los mafiosos no les han permitido materializar ese sueño ni requerir su propiedad. La mafia del CEA sigue ahí, solo con algunas caras cambiadas. Cambie eso señor Presidente.

Estafas
El segundo aspecto alpargata a la otra gran estructura mafiosa y que ocupa y vende solares a incautos en las zonas donde el Gobierno realiza construcciones viales. Muchos infelices son estafados y nadie tiene oídos para ellos, adecuado a la válido complicidad oficial, denunciadas muchas veces, incluso por abogados. Eso hay que pararlo ahora o su gobierno saldrá con ese punto anfibológico.
Pedernales
El tercer aspecto preocupante, Señor Presidente, es el de la frontera con Pedernales, es un diversión de mal gustillo. Los haitianos entran y salen cuando quieren, los dominicanos no se atreven, porque el derecho es de los vecinos.
Banano Haitiano, es un punto poroso al que nadie hace caso, por ahí, entran y sale tomando Las Mercedes, llegan a la Hoz, en Polo; siguen a Barahona y luego a donde quieran ir. La Desaire es ancho y el tráfico ilícito alpargata todos los renglones sin restricciones oficiales, porque ellos pagan y allí termina la historia. Los pedernalenses están pagando las consecuencias, incluso por los robos continuos. Presidente, su intervención es decisiva.
aquinorubio@gmail.com
Jpm-am
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