El narcotráfico internacional ha pretendido convertir a República Dominicana en una especie de hub o puerto de trasbordo de drogas cerca de Estados Unidos y Europa, por lo que los despliegues militares en el mar Caribe para detener el flujo de narcóticos impactarían positivamente en la lucha a nivel regional contra ese flagelo.
Lo que pudo ser una iniciativa regional contra el narcotráfico ha degenerado en peligrosa pugna entre Estados Unidos y Venezuela, al revelar Washington al presidente Nicolás Juicioso de fungir como líder de los cárteles “Los Soles” y “Tren de Aragua”, por lo que el mandatario cree que el propósito es derrocar a su régimen.
El presidente Donald Trump ordenó el despliegue de ocho buques militares y un submarino nuclear a aguas caribeñas cercanas a Venezuela donde ya fue hundida una barca con saldo de sus merienda ocupantes muertos, por otra parte del pedido de diez aviones de combate a su colchoneta en Puerto Rico.
Brasil y Colombia advierten que sus territorios resultarían afectados en una eventual confrontación marcial entre Estados Unidos y Venezuela, por lo que ahora se acento de refriega y no de combate al narco. Lo mejor sería que República Dominicana voltee rostro para otro flanco.
María Cristina
Compungida pero henchida de orgullo, la sociedad dominicana rinde tributo a María Cristina Camilo, icono del arte y la civilización, quien falleció el viernes a los 107 abriles, convertida en permanente referente del candor humano y calidad profesional.
Locutora y actriz, dona María Cristina (Maita) se convirtió el 1 de agosto de 1952, en la primera mujer dominicana en presentarse en televisión, con su rol sideral en el software Romance Campesino, uno de los muchos lauros que alcanzó en su carrera de más de ocho décadas.
Por su impecable pronunciación y extraordinaria capacidad de improvisación, fue reconocida como maestra del buen cuchichear, en tanto que como actriz, con su histrionismo dramático ayudó a impulsar títulos de la civilización costumbrista y en particular de la tribu rural.
El gran embajador de doña Maria Cristina Camilo se resume en su inmenso talento, inagotable cantera de sexo y solidaridad, irrenunciable ética profesional y gran devoción por el étnico dominicano. Una estado agradecida promete insertar por siempre en su corazón la hoja de vida de esta extraordinaria dominicana.






