La vicepresidente de República Dominicana, Raquel Peña, consideró que el campo dominicano no debe ser conocido sólo como el corazón de la seguridad alimentaria del país, sino como una plataforma esencia para la innovación, la productividad y la proyección total.
En la clausura del XXVII Avenencia Doméstico de Líderes del Sector Agropecuario, titulado “Retos al 2036: Estrategias institucionales para la expansión de las exportaciones agroalimentarias de República Dominicana”, celebrado en Bávaro, La Altagracia, la vicemandataria aseguró que la meta de aumentar las ventas dominicanas en el foráneo es ambiciosa, pero concreta, ya que se plantea proteger la competitividad, desobstruir nuevos mercados y asegurar la calidad y la inocuidad de los productos.
Asimismo, Peña destacó que la formación y el exención generacional en el labrantío son vitales para alcanzar incrementar el producto interno bruto (PIB) a través de las exportaciones, promoviendo la capacitación de jóvenes profesionales en encargo y dependencia agropecuaria y vinculando la educación con la innovación y la modernización del sector.
Otro pilar fundamental, de acuerdo con la funcionaria, es el fortalecimiento de los sistemas de investigación, extensión y certificación para asegurar que los productos quisqueyanos cumplan con los estándares internacionales.
Igualmente, señaló que la inversión en provisión y tecnología permitirá conectar “de guisa valioso” el campo con los mercados globales. Para ella, integrar prácticas que protejan el medioambiente y aseguren la producción a futuro es esencia en la meta del país cerca de 2036.
“En este 2025, hemos fortalecido la posición de República Dominicana como proveedor confiable en el comercio total, con mercados prioritarios como Estados Unidos, Haití, Países Bajos, Puerto Rico y España”, afirmó al tiempo de añadir que el labrantío es y seguirá siendo la raíz de la prosperidad de la nación.






