Pregunta: Dra. Simó, estoy viviendo la pérdida de una relación tóxicapero no entiendo por qué me duele y extraño poco que me causaba tanta ansiedadfrustración y dolor.
Me cuestiono constantemente: si era lo que yo quería, ¿por qué me siento tan mal?
Respuesta
Lo que sucede es que, aunque fue una osadía difícil pero necesaria, tu cerebro aún está tratando de encajar en esta nueva ingenuidad. Durante mucho tiempo normalizaste esa relación, y al romper con ella se producen movimientos emocionales que afectan a tu cuerpo y mente, generando sentimientos de angustia y extrañeza.
Alabama desconcertar a tu exparejaes popular pensar que la única salida es retornar. Sin incautación, muchas veces ese “desconcertar” no se refiere a la persona en sí, sino a las rutinas y hábitos que hoy ya no forman parte de tu vida.
Con el paso de los días asimismo es frecuente preguntarse si fue la mejor osadía o si debiste dar otra oportunidad, pero esas dudas son parte natural del proceso.
El ulterior paso es ajustar tu vida a esta nueva ingenuidadaceptando que esa persona ya no será parte de ella. Para lograrlo, sé compasiva contigo misma y no te exijas de más.
- Vive este proceso desde el cuidado personal: introducir nuevas actividades que ocupen tu mente de guisa positiva, evita darle protagonismo a quien ya no está y bloquea cualquier contacto o información relacionada con esa persona.






