La revictimización es una de las formas más graves de violencia simbólica que pueden profesar los medios de comunicación y la sociedad en sentido normal. Ocurre cuando, en puesto de proteger la dignidad de las víctimasse difunden detalles morbosos, se reproducen rumores o incluso se revela información que permite identificar a las personas agredidas.
Esta definición se desprende de la «Rumbo para la cobertura mediática de casos de violencia de especie»de la periodista Ramieri Delgadillo, publicada en colaboración con la Fundación Friedrich Ebert (FES), que describe, adicionalmente, que en el caso de niñas, niños y adolescentes, el daño se multiplica porque no solo se vulnera su derecho a la intimidad, sino que se les marca con un estigma que puede acompañarlos toda la vida.

Según esa acepción, expertos consultados por el diario Hoy apuntan a que en el caso de la presunta violación grupal ocurrida en el municipio Villa González, en Santiago, no solo algunos medios de comunicación, sino que además particulares (sobre todo a través de las redes sociales), han revictimizado a la fresco que, según su denuncia, fue abusada por al menos seis hombres en marzo de 2025.
Ramieri Delgadillo
«Como se plantea en la monitor de casos de violencia de especie, que presentamos en agosto de 2023, el rol del periodismo es claro: el centro de la cobertura debe estar en los responsables de la violencia y en las fallas institucionales que la permiten, nunca en la exposición de quienes han sobrevivido a ella», afirmó Delgadillo.
«Esa “sed” de parte de la ciudadanía, sobre todo usuarios y usuarias de sociales, en conocer los pormenores de una violación sexual e incluso a estar dispuestas a replicarlo y distribuirlo, alega más al morbo que a una pobreza verdadero de información. Este ‘interés’ de detalles es una expresión de la civilización machista, que convierte la violencia contra las mujeres en espectáculo y que trivializa el sufrimiento de las víctimas, incluso sin importar si son niñas y adolescecentes las victimas», aseveró la periodista, quien lamentó que en este contexto, la prensa tiene la responsabilidad de romper con esa razonamiento: no debe ceder a la presión del conocido.
Una irracional competencia
Al respecto, la veterana periodista Loyda Peña, con más de 30 abriles de experiencia cubriendo casos judiciales en el diario Hoy, entiende que la revictimización son esos daños colaterales, sicológico o emocionales, que agudizan el trauma llamativo y obstaculizan la recuperación de la víctima.
Comienza con los interrogatorios de las autoridades y se agrava con los periodistas y medios, especialmente digitales, en su irracional competencia para satisfacer la curiosidad y el morbo conocido y aumentar el rating«, opinó Peña.
«La curiosidad de la multitud frente a una violación sexual, máxime como la que ocurrió en Villa Vásquez (nunca panorama en el país) no puede ser satisfecha por los medios de comunicación a desembolso del bienestar de la víctima, por aumentar rating; las víctimas tienen derecho a la privacidad, y la búsqueda de la verdad no debe razonar la revictimización«, dijo.
La periodista considera que los medios pueden “enganchar” y traicionar la aviso, destacando la resiliencia de la víctima, promoviendo la educación y la prevención. Peña entiende que «es fundamental la apadrinamiento de un enfoque ético y responsable que priorice en el bienestar de la víctima y el interés del conocido«.
Edith Febles
Este diario además solicitó la opinión de Edith Febles, otra periodista con una dilatada trayectoria profesional, que ha abordado desde hace varias décadas temas de violencia en diferentes escenarios a nivel franquista. «Todos conocemos cualquiera que sufre y lo menos que aspiramos es añadir sufrimiento. Partimos de esa idea para tener esta conversación», dijo.
Febles cree que desde los medios de comunicación y desde las redes sociales se puede hacer mucho acertadamente y además mucho daño. La exposición, los cuestionamientos descarnados, los prejuicios sociales, la idea que quita responsabilidad al o a los agresores, liberándoles de omisión, justificando sus delitos, es una forma global de revictimización.
«El problema no es contar los hechos. Es la forma en que se cuentan. Es la guisa en que se grafica, las imágenes que se proyectan, la desatiendo de cuidado de las víctimas. Nadie merece sufrir lo que una víctima de violacion sufre. El consentimiento es secreto»apuntó Febles.
«El talento profesional no se alimenta de las miserias. La decano parte de la multitud tiene sentido de ecuanimidad y dignidad. Respetar la dignidad humana y evitar añadir dolor a los que ya están heridos no es una opción, es una obligación si queremos que nuestros hijos y nietos vivan en un mundo más seguro y prudente», alentó la periodista, quien es conductora del software La Cosa Como Es y de El Día.
Responsabilidad y sensibilidad
En conversación con El Demócrata, la psiquiatra Francis Báez hizo un llamado urgente a los medios de comunicación y a la sociedad para que actúen con responsabilidad y sensibilidad frente a hechos de esta magnitud.
“Estamos hablando de una persona que ya fue dañada, y cuando se divulgan estos videos o se relatan los hechos con tanto morbo y detalles, se convierte en una segunda atentado para ella”, advirtió la experta.
Tarea de la Mujer
El Tarea de la Mujer emitió el pasado viernes un enérgico llamado a los medios de comunicación y a quienes administran plataformas digitales para que actúen con responsabilidad frente al tratamiento del caso de violencia sexual ocurrido en Villa González, provincia Santiago.
La institución condenó la difusión de imágenes explícitas y audios relacionados con el hecho, señalando que esta destreza constituye una forma de revictimización que vulnera la dignidad humana y los derechos fundamentales de la fresco afectada. “Resulta reprochable que se exponga a la víctima a una doble transgresión desde el manejo de la información”, expresó el vocero de la Policía Franquista, coronel Diego Pesqueira.
El Tarea informó que, en coordinación con la Pelotón de Atención a Víctimas de Santiago, ha brindado socorro integral a la fresco y su clan, incluyendo apoyo psicológico, justo y social. La entidad reiteró su compromiso con la protección de las víctimas y exhortó a los medios a profesar un periodismo ético, que no contribuya al sufrimiento de quienes ya han sido violentados.
Llamado de Yeni Berenice
La procuradora normal de la República, Nueva Berenice Reynosollamó a eliminar de todas las plataformas la foto o el video de la fresco que fue víctima de violación grupal.
«Toda persona o plataforma de medios que haya publicado la foto o el video de la fresco víctima de la atroz violación grupal en Villa González debe eliminarla inmediatamente»dijo la magistrada en un mensaje publicado en su cuenta de X.
Por otra parte, Berenice Reynoso exhortó a la población a no convertirse en un violador digital: «No se convierta en un violador digital de su dignidad e intimidad. No la revictimice».
Entonces, queda la pregunta para los medios de comunicación: ¿cómo despertar el interés de la multitud sin caer en revictimización?
Según la monitor de la periodista Delgadillo, el desafío flagrante para los medios es cómo advertir la atención del conocido en un ecosistema digital mucho competitivo sin caer en el sensacionalismo.
La secreto está en cambiar el enfoque narrativo. En puesto de explotar detalles íntimos de la violencia, se puede enganchar con reportajes que expliquen el aberración estructural de la violencia sexual, con estadísticas que revelen la magnitud del problema o con voces expertas que propongan soluciones.
Titulares que interpelen a la indignación colectiva y contenidos que ofrezcan contexto y prospección pueden tener tanto inteligencia como el morbo, pero con un valencia añadido: contribuyen a una sociedad más consciente y quisquilloso frente a la violencia de especie.
Llamado a la formación en perspectiva de especie
Para lograrlo, la formación en perspectiva de especie es crucial. No se comercio solo de una opción de especialización, sino de una útil ética y deontológica indispensable para periodistas y comunicadores, dice la monitor.
Solo con esa vistazo es posible evitar prácticas que revictimizan, cumplir con los códigos de ética de la profesión y, sobre todo, certificar que la cobertura mediática de la violencia sexual contribuya a la transformación social que la región necesita.






