La formación bruta de hacienda (FBC) es uno de los componentes del Producto Interno Bruto (PIB), por el enfoque del pago, pues representa la inversión en activos productivos que amplían la capacidad futura de una capital. A diferencia del consumo, que satisface evacuación inmediatas, la inversión eleva la productividad potencial y determina la sostenibilidad del crecimiento. La FBC resulta de sumar a la inversión privada (maquinaria, equipo, edificios, software, tecnología, ampliación de fábricas, infraestructura de telecomunicaciones, etc.), y la inversión pública (carreteras, puertos, energía, sistemas de riego, escuelas, hospitales, etc.)
Organismos como el Cárcel Mundial y la Cepal sugieren que para que una capital crezca sostenidamente por encima del 5%, la formación bruta de hacienda debería rondar 25–30% del PIB.
De acuerdo con las estadísticas publicadas en la almohadilla de datos del FMI, países asiáticos que han crecido rápido (China, India e Indonesia) tuvieron décadas con FBC por encima del 30% del PIB. Un excelente ejemplo es China, que en los primaveras comprendidos entre 2015 y 2024, la FBC superó el 42% del PIB. En ese periodo, China creció en promedio 5.8%.
En el caso de la América Latina y el Caribe, en los últimos 10 primaveras, la FBC promedió 19% del PIB, conveniente allí de los países asiáticos mencionados. Ese comportamiento explica en gran medida el bajo crecimiento promedio de la región: 1.2%, entre 2015 y 2024. Sin incautación, en ese mismo etapa, el caso de la República Dominicana promedió 25.1%, lo que explica en gran medida que creciera en promedio cuatro veces más que la región.
Asociada con la FBC se encuentra lo que se conoce como el Incremental Caudal-Output Ratio, ICOR, que es un indicador que mide cuánta inversión adicional se necesita para originar una dispositivo adicional de crecimiento crematístico. Mide la calidad o la eficiencia de la formación bruta de hacienda y se obtiene dividiendo la formación bruta de hacienda entre el crecimiento crematístico.
Si el ICOR es bajo, quiere sostener que la inversión es muy productiva: se logra maduro crecimiento con la misma inversión de hacienda. Si por el contrario el ICOR es parada, se requiere mucho más hacienda para obtener el mismo crecimiento. Hay un problema de eficiencia de la inversión.
República Dominicana creció en promedio 4.8% en los últimos diez primaveras, y como se indicó anteriormente la formación bruta de hacienda promedió 25.1%. Esto nos da un ICOR de 5.3, que significa que para originar 1 punto porcentual de crecimiento, la capital necesitó alterar el equivalente a 5.3% del PIB en hacienda fijo, que incluye la inversión en infraestructura del sector privado y la del gobierno.
Pero el ICOR, calculado tomando como almohadilla diez primaveras, se hace para la planificación de mediano plazo, que puede diluir cambios importantes ocurridos en los últimos primaveras. Si lo que queremos es capturar tendencias recientes y cambios en la eficiencia del hacienda, lo que es útil si ha habido crisis o eventos puntuales como pandemia y desastres naturales, conviene hacer proyecciones a 5 primaveras.
Puede adivinar: República Dominicana: el costo de alterar poco en su futuro
En los últimos cinco primaveras la FBC en República Dominicana promedió 28.1% del PIB, pero el crecimiento se redujo a 3.7%. Significa que el ICOR fue de 7.6, lo que nos indica que se requiere más inversión por dispositivo de crecimiento. En otras palabras, la eficiencia de la inversión ha caído respecto al promedio de la última decenio. Esto puede ser producto de que una parte de la inversión flamante se ha destinado a proyectos de bajo retorno crematístico. Puede reverberar todavía que hay cuellos de botella estructurales (infraestructura, energía, transporte) que limitan el impacto del hacienda nuevo. Encima, puede indicar que se han hecho más inversiones en sectores con maduración lenta o rentabilidad más desaparecido.
Si esta tendencia persiste, persistir el mismo crecimiento requerirá cada vez más inversión, lo que es fiscal y financieramente insostenible. Un ICOR que sube de 5.3 a 7.6 implica que para obtener un crecimiento del 5%, la formación bruta de hacienda tendría que subir del 26.5% del PIB a 38% del PIB, poco poco realista para República Dominicana.
Por lo tanto, la prioridad del país no debería ser solo alterar más, sino alterar mejor.





