En Los Mina, un populoso sector de Santo Domingo Este, la afluencia no es correspondiente de frescura, sino de angustia. Pespunte con que el firmamento se nuble para que el judería se transforme. Sus calles dejan de ser vías comunes y se convierten, como dicen sus residentes, en una extensión del río Ozama.
“Cuando llueve el agua le da a la rodilla a uno, minúsculo a la rodilla, porque hay unos sectores más debajo, donde el agua te da a la cintura”, comenta para la serie específico Hoy en tu Judería, Pablo Almonte, presidente de la asamblea de vecinos de Los Mina, describiendo cómo las calles se inundan con cada aguacero.
La situación afecta principalmente las llamadas 21 I, 23 I y 27 Ilas cuales se convierten en verdaderos canales de agua que dificultan el tránsito de los moradores y visitantes.
“Tenemos tres días que llueve en eso de 11:30 de la mañana a 1:00 de la tarde, y la calle se pone que tú puedes coger una yola y piensas que andas en el río Ozama”, explica con pesar.

Lucha contra el agua lleva a Los Minas a construir muros
Frente a esta sinceridad, las familias han tenido que improvisar para proteger sus hogares. “Tú puedes ver los muros que tiene para entrar en cada casa, andan de los dos o tres pies”, comenta Almonte.
En aquellos hogares donde no hay muros, los residentes colocan tablas en las puertas antaño de que la afluencia comience. “La casa que tú no le ves el pared, es porque tiene una tabla que cuando empieza a manar, ponen la tabla”.
Los vecinos incluso se ven obligados a levantarse en plena aurora para reforzar estas barreras. “Si el agua viene de aurora, tú oyes a todo el mundo a las 2:00 y a las 3:00 de la aurora clavando clavosponiéndolos enfrente de la puerta para que el agua no se entre”, relata.
Además puede analizar: El judería La Zurza esconde un oasis que resiste al defección
Para ayudar con el drenaje, la comunidad se vio en la condición de comprar una tubería y colocarla en una de las alcantarillas, la misma ayuda a que cuando llueva las calles se bajen, explica Pablo, quien incluso gestionó los permisos para esto frente a el consistorio, sin requisa, esto no es suficiente.
Agua estancada y malos olores

Con más de 21 primaveras viviendo en el sector, Pablo asegura que la problemática persiste. El agua no corre, simplemente cuando vuelve a manar se faja con otra y puede ascender al desagüe.
El agua estancada trae consigo malos olores y acumula desechos, lo que preocupa a los residentes. “Nosotros somos… Eso es el vecino aquí, que ayer tarde yo le presté una aparejo para que él recogiera, si él no recogiera eso esto estuviera intransitable, todos los desechos que vienen a acumularse ahí porque eso no fluye, tú puedes ver cómo está el agua ahí estancada”, dice Pablo.

Aunque han reportado la situación a las autoridades, estas no han tomado bono. “Uno va y le lleva los reportes, pero no hacen caso”, comenta Pablo con frustración.
Alcantarillas sin tapas, el terror de Los Mina
Encima de las inundaciones, hay preocupación por los hoyos destapados que hay en las calles, los cuales representan un peligro para la comunidad, especialmente para los niños. “Yo espero de que antaño de que sucedan los accidentes se resuelvan esas situaciones”, afirma Almonte.
“Imagínate tú, caminando con un hoyo destapado, que tú no sabes dónde estás caminando”, dice Pablo, alertando sobre los riesgos que representan las alcantarillas abiertas y ocultas bajo el agua.
Este temor no es infundado, pues en otros barrios ya se han registrado accidentes trágicos. “Lo hemos gastado en otros barrios, desde que tú ves un hoyo destapado, lo primero que yo pienso es en esos niños que se fue uno en Villa Raja, otro en San Cristóbal. Cada vez que veo un hoyo pienso que puede suceder eso mismo aquí”, argumenta Almonte.

Doña Nanin Itchi, quien lleva 40 primaveras en el sector, confiesa su cansancio con la situación. “Ese hoyo que está ahí, eso es un bajo y un mosquito… por eso es que yo me quiero ir, ya yo no le tengo cariño a este hogar“.
Pablo coincide en que si los hoyos estuvieran tapados, el temor sería beocio. “Si el hoyo estuviera tapado, no tuviéramos el temor de que cuando llueva, una persona puede irse o un impulsivo“.

Otros vecinos como Lorenzo Rossó incluso describen la dificultad para desplazarse cuando llueve. “Eso ahí lo que cuando llueve se llena de agua, entonces uno no puede salir, o puede caminar”.
El agua acumulada afecta desde la calle 27 de Los Mina hasta la reconocida bala Los Mina. “Esto se inunda aquí, desde que cae dos gotas de agua. ¿Tú has gastado el río Ozama?, así mismito”, añade José Miguel Báez Rodríguez.

“Yo vivo doblando la calle y tengo que dar la reverso para cruzar estando ahí mismo”, dice Rodríguez, ejemplificando las limitaciones que les impone el agua.
Síguenos en nuestras redes sociales como semanario





