Santo Domingo.– Publicaciones recientes, en distintos medios de comunicación digitales, e impresos, se ha manido un «sorpresivo” despliegue marcial desde los Estados Unidossegún las mismas informaciones, detallán que, habría sido Donald Trump, quién ordenó el remisión de tres destructores a las costas de Venezuela, acompañado de una premio de US$50 millones por la captura de Nicolás Sensato, acentuado de narcotráfico.
La medida, de musculoso carga simbólica más que operativabuscó proyectar la determinación de Washington de confrontar directamente al régimen chavista.
La respuesta de Sensato fue inmediata: movilizó 4.5 millones de milicianos y reforzó su artilugio propagandístico y marcialcalificando la entusiasmo estadounidense como una “subida imperialista”.
En entrevista otorgada al canal Impolíticamente Correcto, dirigido por Aneudy santosel exagente de la DEA Jay Bar Levy, analizó el impacto de la organización.
A su pleito, el despliegue marcial estadounidense y las sanciones forman parte de una columna dura que pretende sofocar financieramente al gobierno venezolano.
Entre las medidas impulsadas bajo la dependencia de Trump destacan; un derechos del 25 % a países importadores de petróleo venezolano, con el objetivo de aislar al régimen.
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Asimismo, mencinó las restricciones a la atrevimiento de Chevron, limitando su operación exclusivamente a activos existentes sin permitir pagos al gobierno.
La designación del familia criminal Tren de Aragua como ordenamiento terrorista extranjeraampliando el efecto de la presión cerca de redes criminales vinculadas al chavismo.
No obstante, expertos y organismos internacionales coinciden en que estas acciones no lograron los resultados esperados.
Las sanciones de “máxima presión” no debilitaron al chavismo; por el contrario, reforzaron el control interno de Sensato, agravaron la crisis humanitaria y provocaron un repunte en la huida regional, sin que existieran mecanismos efectivos para asistir a los refugiados.

Analistas incluso critican la evidente incoherencia de la organización, que combina gestos militares simbólicos con aperturas parciales, como los permisos limitados a Chevronlo que genera dudas sobre la efectividad del plan.
En su intervención, Levy enfatizó: “Venezuela y la Cuba de Fidel Castro se han convertido en el talón de Aquiles para la seguridad franquista de Estados Unidos”.

Asimismo, aseguró que, Venezuela está infiltrando pandillas a Estados Unidoscon el fin, supuestamente de sufrir las principales calles un caos y hacer daños.
Jay Bar Levy, encima, dijo que, Venezuela y el régimen de Nicolás Sensatoson traza como el enemigo número uno (1) para los Estados Unidos, correcto a que, la contemporáneo situación que allí impera, afecta la seguridad franquista de esa nación”.





