Por Elvin Castillo
El próximo lunes inicia el año escolar 2025-2026 y con él llegan, una vez más, enormes retos. Retos acumulados durante décadas y otros propios del presente, como la presente escasez de avíos escolares, un problema que escapa a las manos del ministro Luis Miguel Decamps, quien ha comenzado su mandato con un estilo sobrio, de bajo perfil y con poca exposición mediática.
La educación dominicana ha sido, históricamente, el talón de Aquiles del exposición humano y social de nuestro pueblo. A pesar de que desde hace más de una división se destina el 4 % del PIB al sector un monto que ha crecido de guisa considerable y representa una número multimillonaria, los avances siguen siendo limitados.
Si de verdad queremos construir un país desarrollado, con ciudadanos que disfruten de una mejor calidad de vida, la educación debe dar un brinco cuántico. Y ese brinco solo será posible si sacamos del medio los intereses políticos y empresariales que, en más de una ocasión, han pasado el presupuesto educativo como un saqueo. Mientras no se despolitice ni se “descorporativice” el sistema, seguiremos avanzando con pasos tímidos, muy por debajo de lo que necesitamos.
El lunes comienza un nuevo ciclo escolar. Y estoy convencido de que todos debemos poner nuestro pústula de arena para que sea un año exitoso. Los obstáculos que surjan deben resolverse con juicio, porque al final del día el éxito o fracaso de la educación es un tema país.
Siempre he planteado que hay asuntos que deben sacarse de la trinchera política y abordarse como causa doméstico. Educación, salubridad y pensiones son esos tres pilares. Todo lo demás es debatible, pero en estos temas no hay espacio para mezquindades: en ellos se juega el futuro de la República Dominicana.








