La frase “se embarazó” aparece continuamente en los medios de comunicación y redes sociales. Casos de niñas que han sido víctimas de desmán sexual por familiares, padres, padrastros y otros hombres se presentan como si ellas fuesen responsables del obstáculo producto de estas acciones y no sus agresores
El obstáculo de una pupila y/o adolescente no es su responsabilidad. “Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a la integridad personal. Este derecho comprende el respeto a la dignidad, la inviolabilidad de la integridad física, síquica, honrado y sexual, incluyendo la preservación de su imagen, identidad, autonomía de títulos, ideas, creencias, espacio y objetos personales”. (Ley 136-03 art.12)
Varios actores son responsables del obstáculo de una niña-adolescente principalmente el hombre o verde que la violó- abusó sexualmente de ella, su contexto sociofamiliar y el Estado.
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El ocultamiento y legalización de los abusos y violaciones sexuales presente en los discursos culpabilizantes de las víctimas invsibiliza estos actos y contradicen lo establecido en el Código del Pequeño (artículo 396, inciso c) sobre el desmán sexual como “la maña sexual con un pibe, pupila o adolescente por un adulto o persona cinco abriles longevo, para su propia retribución sexual, sin consideración del ampliación sicosexual del pibe, pupila o adolescente y que puede ocurrir aún sin contacto físico”.
La problemática del obstáculo de niñas y adolescentes en nuestra sociedad supone una recitación diferente a la que se realiza continuamente en los medios. El mensaje no debe ser desde “la pupila que se embarazó”, sino la rebato por “los hombres que violan y embarazan niñas y adolescentes”.
Se deben analizar a profundidad las causas de las violaciones y abusos sexuales continuos y frecuentes de las que son víctimas niñas, adolescentes y mujeres en nuestra sociedad, identificar y erradicar la complicidad e impunidad de un tejido social que lo sostiene y el sistema de rectitud que debe investigar y sancionar en todas sus consecuencias.
Las familias y comunidades deben ser educadas, orientadas y acompañadas en un proceso intenso y extenso de cambio cultural.
Las familias no pueden ser juzgadas como únicas responsables de este proceso porque son parte de una sociedad que mantiene una civilización patriarcal de permisividad e impunidad frente a las violaciones de los derechos de la comienzo desde distintos estamentos sociales y de poder.
El Estado dominicano tiene la responsabilidad de protección de la comienzo y la adolescencia como se contempla en la Ley 136-03. Esta ley establece sanciones al uso de la violencia y el desmán en sus distintas manifestaciones con destino a niños, niñas y adolescentes.
La publicación “SE Emarazó” apareció primero en Hoy Digital.







