Puerto Príncipe.- “Antiguamente vivíamos con dignidadahora estamos peor que los que mendigan en la calle. Incluso mendigar se ha vuelto inútil, la masa ya no tiene carencia». Así lo cuenta a EFE Mitalia Cincir, una de las miles de personas en Haití obligadas a desentenderse sus casas e ir a albergues improvisados a raíz de la violencia de las bandas que azotan al país.
Más de un millón de haitianos, entre ellos una gran cantidad de niños, son desplazados internos en el país caribeño.
Al menos uno de cada tres haitianos de la región metropolitana de Puerto Príncipe, controlada en un 90 % por bandas armadas, se ha pasado obligado a refugiarse en campamentos insalubres, a desentenderse la haber para irse a otras ciudades más seguras o, incluso, marcharse a países de la región como Brasil y México.

Sobrevivir en medio de la precariedad
Desde noviembre de 2024, la Escuela Doméstico República Argentinaen Bellegarde, se ha convertido en un campamento de desplazadosuna especie de pequeño pueblo, donde el bullicio de la masa se entremezcla con los gritos por penuria de los bebés.
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En el patio de este campamento vive Mitalia Cincir, de unos cincuenta primaveras, con sus seis hijos. Cuenta en declaraciones a EFE que tuvo que huir de su casa el pasado noviembrecuando el extrarradio popular de Solino fue invadido por bandidos armados.
Aquel día lo dejó todo detrás. Una vida construida durante primaveras, pero todavía primaveras de memorias destruidos en pocas horas. En el campamento “vivimos como parásitos, como indigentes (…) Es la consecuencia directa del fracaso del Estado”, declaró la mujer a EFE.
Cincier, visiblemente agotada, concluye afirmando que acá “la vida es extremadamente amarga, como la hiel».
Un sufrimiento que no acaba
En los campamentos, como el de Bellegarde, los desplazados duermen en el suelo. Algunos ni siquiera tienen poco que poner en el suelo para poder producirse la indeterminación, situación que se agrava cuando llueve. Muchos desplazados se quedan de pie bajo la tromba.

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Luego, una vez que escampa, toman su ropa para apergaminarse el suelo y poder copular, narró a EFE Gabriel Charly, presidente del campamento Argentine Bellegarde, quien pidió a las autoridades tomar en consideración la situación. Una reconocimiento al circunscripción les permitiría comprobar por sí mismos las precarias condiciones de vida, relató.
“No hemos recibido ninguna ayuda. A pesar de los seguimientos realizados, el campamento Argentine Bellegarde nunca ha recibido carencia”, continúa Charly, afirmando que hace ya casi cinco o seis meses que ninguna autoridad les reconocimiento.
En dirección a la reubicación de los desplazados
En julio pasado, el Gobierno haitiano afirmó “su voluntad inquebrantable” de asegurar a todos los ciudadanos que viven en los campamentos la posibilidad de desentenderse estos lugares “para ir a estar a un entorno seguro y digno».
Y para ello ha puesto en marcha un software doméstico de reubicación, dirigido por el Profesión de Asuntos Sociales y Trabajo (MAST) y la Oficina Doméstico de Migración (ONM), con el objetivo de “liberar los emplazamientos ocupados y restaurar los espacios públicos respetando la dignidad humana».
Así, se ofrecen cheques por valía de 90.000 gourdes (unos 685 dólares) a cada grupo que abandona voluntariamente los lugares de acogida. Ya se han distribuido al menos 3.650 cheques y se han descocado algunos espacios importantes.
“Se han entregado cheques a las familias más vulnerables y las operaciones continuarán hasta cubrir todas las zonas identificadas”, anunció el Gobierno en un comunicado.
Sin confiscación, en los campamentos, muchos desplazados rechazan esta iniciativa del Gobierno y piden a las autoridades estatales que restablezcan la paz y la seguridad para poder regresar a sus barrios de origen, sobre todo en un momento en que los precios de los alquileres no dejan de subir en las zonas que aún no se han pasado directamente afectadas por los ataques armados de las bandas.
Mitalia Cincir dice que solo volverá a su extrarradio de origen, Solino, que sigue bajo el control de las bandas armadas.
Las bandas mantienen el control A pesar de los múltiples anuncios, declaraciones y comunicados de prensa, las autoridades estatales siguen sin conseguir recuperar los territorios bajo el control de las bandas armadas para valer el regreso de los desplazados a sus hogares.
En total, entre abril y junio, al menos 1.520 personas murieron y 609 resultaron heridas en el contexto de la violencia armada, principalmente en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, seguida de Artibonite y el Centro. A esto se suman al menos 185 secuestros y 628 víctimas de violencia sexual, según el final crónica de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH).






